Laffitte, el cineasta choelense que retrató el mito del Maruchito: “vivimos cosas increíbles”

La Pasión del Maruchito es una propuesta transmedia que recorre la vida de Pedro Farías, un niño de 12 años que murió de dos puñaladas por querer tocar la guitarra en un campamento de carretas en Barda Colorada, entre Aguada Guzmán y Cerro Policía. Este año se cumplieron 100 años de su muerte y un equipo liderado por el cineasta Federico Laffitte -por iniciativa del IUPA de General Roca- retrata su vida, la historia de la Patagonia en ese tiempo y el mito popular que envolvió la figura del niño, conocido como El Maruchito.

“El proyecto comenzó porque el rector del Instituto Universitario Patagónico de Artes (IUPA), Gerardo Blanes, devoto del Maruchito, propuso que este año hiciéramos un acompañamiento por el centenario de su muerte y así surgió el proyecto transmedia”, cuenta el choelense y reconocido realizador Federico Laffitte en un medio radial de Bariloche. El trabajo consistió en el documental, una serie web y notas periodísticas en el diario Río Negro.

Imagen de la serie La Pasión del Maruchito

El inmenso universo de la fe abrió atractivos caminos creativos para que Laffitte explore a la hora de encender la cámara. “Es un santo popular y la gente cree realmente. Y la leyenda se va construyendo de realidades. Cuando pasas por la ruta 74 tenes que parar y prender una vela. Sino, algo va a pasar”, cuenta con seguridad Laffitte y recuerda un episodio que les tocó vivir. El productor del evento que se organizó para conmemorar el centenario de la muerte del Maruchito “se fue apurado del lugar y a los 10 kilómetros se le quedó el auto. Es increíble”.

“Vivimos cosas increíbles”, reconoce Laffitte. Un día, cuenta, fueron a la ermita del Maruchito y prendieron velas. No había viento, nada. Y un mástil cercano empezó a vibrar.

Según el historiador Pablo Fermín Oreja, “el marucho, como se sabe, era un muchachito cuya edad oscilaba entre los 12 y 16 años, que integraba la tropa, destinado al arreo de las mulas, y quien, durante los altos en la huella, juntaba leña para preparar el fuego y ayudar en diversos menesteres”.

Federico destaca el valioso costado de la historia vinculado a la fe, aunque también resalta la importancia de contar el hecho histórico. Es la Patagonia que comienza a crecer, y su trabajo también fue introducir las escenas que se construían en los campos de la zona, luego del paso de la Campaña del Desierto que había arrasado a los hombres. Y quedaron los huérfanos arrojados a la suerte de alguien que los pudiera alimentar.

Imagen de la serie La Pasión del Maruchito

“Vivimos cosas increíbles”, reconoce Laffitte. Un día, cuenta, fueron a la ermita del Maruchito y prendieron velas. No había viento, nada. Y un mástil cercano empezó a vibrar. “Alguna explicación tendrá, pero no sé…”, dice aunque  el silencio se apodera de un razonamiento que no encuentra una sola pieza para concluirlo.

Entre los relatos que rescataron, hubo gente que contó que, si pedís un deseo, el Maruchito te lo concede. “Eso sí, si después no vas más, eso te va en contra”, relata Federico que reconoce que cree en el mito, y que –citando a su abuela- se identifica con la frase: “no creo en las brujas, pero que las hay, las hay”. Y agregó: si hay mucha gente que está mirando algo es porque algo está pasando ahí.

 

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