Relatos salvajes: Historias en pandemia con llantos, gritos y el furioso ataque a un inspector

Choele Choel.- La escena probablemente sea imborrable para los que la vivieron. Sucedió durante los momentos más delicados de la pandemia. Una vecina fue asistida por personal médico porque le bajó la  presión. Había estado en el municipio pidiendo ver a sus nietos que viven en General Roca. Le explicaron que eso, lamentablemente, era imposible. Que debía esperar. Ella lloró desconsolada y empezó a sentirse mal.

Javier Lefinau es el director de Seguridad Ciudadana del Municipio. El difícil desafío de atravesar la pandemia lo impregnó de imágenes que destilan emociones fuertes. «No teníamos un manual para afrontar esta situación. El mundo no estaba preparado, imaginate nosotros con 15.000 habitantes», comentó. Y agregó que por su rol pudo encontrarse lo mejor y lo peor de la sociedad.

«Tuve conflictos con gente que conocía de toda la vida como compañeros de la escuela», contó y se permite unos segundos para que esos momentos desfilen una vez más por su cabeza. «Calculo que cuando esto pase, nos vamos a entender», dijo esperanzado. Es que -razonó- la sociedad debe entender el rol del funcionario y también la pandemia.

«Tuve conflictos con gente que conocía de toda la vida como compañeros de la escuela. Calculo que cuando esto pase, nos vamos a entender», dijo Lefinau

Javier y su equipo de trabajo recibieron todo tipo de agresiones durante este tiempo. Hace un esfuerzo por entender la desesperación de la gente, aunque reconoce un límite. «Que los hijos no sufran», apuntó y contó que ellos recibieron escraches. «Son adolescentes y por suerte son fuertes. Y mi esposa también, un gran pilar», señaló y describió que su área fue responsable de tener que decirle a un comerciante que debía cerrar, a una persona que no podía salir, y a vecinos de otras localidades que no podía entrar.

El retrato de la pandemia en la memoria de Javier también está compuesto por comerciantes que ingresaron a su oficina y se pusieron a llorar porque no podía abrir sus locales. Algunos le preguntaron directamente si él iba a pagar los sueldos. Otros prefirieron patear los escritorios. El torbellino de desesperación provocó momentos muy duros en los pasillos municipales. «Esto estuvo dinamitado», describió mientras mira a los alrededores de su oficina.

Lefinau contó que también fue una sorpresa encontrarse con vecinos de otras localidades en los controles cuando en ellas también se habían fijado cordones sanitarios. «No respetaban las medidas sanitarias», apuntó y contó que era impresionante ver cómo la gente se «largaba del puente a la garita para cruzar a Choele cuando no podía hacerlo». Destacó que tuvo mucho apoyo de mucha gente comprometida: un grupo de jóvenes voluntarios, además del personal de bomberos voluntarios.

«Fue impresionante ver como la gente se largaba del puente para cruzar a Choele cuando no podían hacerlo», admitió el director de Seguridad Ciudadana

El director de Seguridad Ciudadana reconoció que bajaron las tensiones en la sociedad con la sucesión de excepciones aunque los cuestionamientos no se detuvieron. El relato más duro se interrumpe con el agradecimiento de Javier a su equipo de trabajo. Son los que ponen la cara. Y algunos vivieron experiencias muy duras, como el director de tránsito al que le tiraron el auto encima y golpearon su rodilla.

Más allá de la descripción sobre una realidad que se presentó agresiva, Javier se muestra conforme con el camino recorrido. Los comercios están abiertos y se descomprimió algo de la tensión que por momentos fue exclusiva protagonista de la vida en Choele. Y además, destaca la cosecha. «Esto nos fortaleció mucho como grupo», destacó y valoró los eslabones de la cadena que están más sólidos después de los brutales zamarreos de la pandemia. 


También te puede interesar: