ANÁLISIS

| 31/12/2023

Reforma Electoral de Milei: innovación democrática o riesgo de manipulación y distorsión de resultados

Reforma Electoral de Milei: innovación democrática o riesgo de manipulación y distorsión de resultados

La reforma electoral propuesta por el presidente Javier Milei representa un proyecto ambicioso, no exento de controversias, que busca, en parte, saldar deudas de las leyes vigentes en materia electoral y también generar nuevos conflictos.

Nuestro sistema de elección de diputados nacionales parte de un problema de base nunca resuelto: la denominada "ley Bignone", que estableció que cada provincia argentina debía contar con un mínimo de cinco representantes en la Cámara de Diputados. Este criterio resultó en una representación desproporcionada a favor de las provincias menos pobladas, en detrimento de las más pobladas. Por ejemplo, la provincia de Buenos Aires, albergando más de un tercio de la población nacional, recibió menos diputados de los que le correspondían. Según cálculos, debería haber tenido 16 diputados más de los 70 que obtuvo. Actualmente, debería contar con 97 diputados, es decir, 27 más de los que posee.

La reforma constitucional de 1994 intentó abordar esta cuestión en su artículo 45, pero sin realizar los ajustes necesarios en el sistema representativo, perpetuando así la distorsión en la distribución de escaños.

La actual reforma, en su artículo 450, modifica el artículo 3° de la Ley N° 22.847. Con esta modificación, la representación por diputado cambiaría, pasando de una base de 161,000 habitantes a 180,000 (o una fracción no menor a 90,000) por banca, eliminando el adicional de tres y el mínimo de cinco diputados por distrito.

Además, el proyecto busca implementar la representación por circunscripciones uninominales, donde cada provincia estaría dividida en tantas áreas como bancas tenga, y cada área elegiría a su propio diputado. La delimitación de estas circunscripciones estaría a cargo del Poder Ejecutivo, sujeta a la aprobación de la justicia electoral. Según esta reforma los las provincias patagónicas perderían 11 y en el caso de Tierra del Fuego quedaría sólo con 1 diputado.

Estos son algunos elementos, llamados de atención, y propuestas a tener en cuenta:

1. Igualdad de género: El proyecto podría atentar contra la ley de paridad de género al elegir un titular y un suplente de diferente género, lo que podría inclinar la balanza hacia que los hombres sean titulares y las mujeres suplentes. Esto se podría mitigar asegurando la paridad por provincias en cuanto a los titulares de las circunscripciones por partido.

2. Participación electoral: Si se mantiene la renovación por mitades de la cámara de diputados, en Río Negro tendríamos cuatro circunscripciones electorales, eligiendo dos cada dos años. Esto implica que la mitad de los votantes elegirían a todas sus autoridades en el año de elecciones ejecutivas, y tendrían que esperar cuatro años para participar nuevamente en un proceso electoral. Mientras que los de una circunscripción adyacente votarían en las elecciones intermedias para elegir a sus representantes nacionales, además de votar en las elecciones ejecutivas. Este sistema podría generar una dinámica electoral asimétrica entre las distintas circunscripciones de la provincia.

3. Distorsión en los resultados: Según el politólogo Miguel de Luca, los resultados podrían distorsionarse, otorgando más bancas a un partido con menos votos que otro. Ejemplos de esto son Reino Unido en 1951 y 1974, y Canadá en 1979, 2019, y 2021. Además, podría dejar sin bancas a partidos con un 20% de votos a nivel nacional, pero sin ganar en ningún distrito uninominal, como ocurrió en Barbados en 2018. A nivel de distrito, esto impulsaría la competencia entre solo dos partidos.

4. Gerrymandering: Esta práctica de manipular los límites de los distritos electorales para favorecer a un partido político podría comprometer las circunscripciones de mayor densidad, como el conurbano bonaerense.

5. Mayor competencia: La eliminación de las listas sábanas aumentaría la competitividad de las elecciones a diputados, evitando la existencia de “topos parlamentarios” y fomentando la inclusión de dirigentes competitivos.

6. Una representación más federal: Si las circunscripciones se dibujan exentas de vicios, permitirían una presencia más amplia de toda Argentina en la Cámara de Diputados.

7. Diputados a la rionegrina: Una alternativa equilibrada sería que la Cámara de Diputados adopte una composición mixta. Esta estructura combinaría el actual sistema de representación proporcional por listas, con la asignación de escaños según el método D'Hondt, junto con un sistema de circunscripciones uninominales o binominales dependiendo de la provincia. Este enfoque es similar al esquema de circuitos electorales y de distrito único utilizado para la elección de legisladores provinciales en Río Negro.

8. Ley Bignone: Es probable que las provincias se resistan a disminuir el número de sus representantes en la Cámara de Diputados. Sin embargo, para los diputados de la provincia de Buenos Aires, se presenta una oportunidad única de resolver una deuda histórica con sus electores. En este contexto, podría explorarse una solución equitativa que involucre la eliminación del agregado de tres diputados establecido por la normativa actual, manteniendo, al mismo tiempo, un mínimo de dos representantes por provincia. Este ajuste buscaría un equilibrio entre la representatividad y la igualdad entre las provincias, reconociendo al mismo tiempo las particularidades demográficas y las necesidades específicas de cada región, especialmente de aquellas con mayor población.
 
En definitiva, la reforma electoral propuesta por el presidente Javier Milei se erige no solo como un cambio estructural en la política argentina, sino también como un espejo reflejando las complejidades y desafíos de nuestra democracia. Al enfrentar la herencia de la "ley Bignone" y las distorsiones en la representación, se nos presenta una oportunidad única de reconfigurar el paisaje político hacia un equilibrio más justo y representativo. Sin embargo, esta tarea no está exenta de riesgos y controversias, especialmente en lo que respecta a la distorsión de resultados, la participación electoral y el riesgo de gerrymandering.

Por Lasse Paniceres (Licenciado en Ciencias Políticas. Especialista en Comunicación y Marketing Político)

 

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