PRECURSOR DEL FOLKLORE REGIONAL

| 21/01/2024

Regino, el famoso payador que vivió en Choele Choel hasta que lo perdió todo

Regino, el famoso payador que vivió en Choele Choel hasta que lo perdió todo

El primer compositor e intérprete folklórico del que se tenga registro en la región fue don Regino Velázquez, un payador gaucho al que se apodó “El poeta de la pampa”.

A decir de Félix Luna los payadores fueron formidables transmisores de cultura, en una época en que no existían los medios de comunicación masiva y el acceso a las expresiones culturales estaba reservado a grupos de élite en las ciudades, los payadores recorrían los pueblos abordando los más diversos temas en sus creaciones, improvisaciones y contrapuntos, exaltando los valores tradicionales y nacionales.

La payada (en Argentina, Uruguay y Paraguay) o paya (en Chile) es un arte poético musical perteneciente a la cultura hispánica, que adquirió un gran desarrollo en América del Sur, en el que una persona, el payador, improvisa un recitado en rima acompañado de una guitarra.

Cuando la payada es a dúo se denomina «contrapunto» y toma la forma de un duelo cantado, en el que cada payador debe contestar payando las preguntas de su contrincante, para luego pasar a preguntar del mismo modo. Estas payadas a dúo suelen durar horas, a veces días, y terminan cuando uno de los cantores no responde inmediatamente a la pregunta de su contendiente.

Este género floreció especialmente entre los años 1880 y 1910, cuando la Argentina se transformaba por la llegada masiva de inmigrantes, con sus propios bagajes culturales. En tanto los payadores reivindicaban temas que se referían a nuestra historia, próceres, batallas, la vida cotidiana del paisano y sus sentimientos y valores. Las únicas prendas de su orgullo las constituían la destreza en la improvisación, el triunfo en la competencia y la popularidad adquirida, ya que la riqueza les era esquiva.

Nuestro payador, Regino Velázquez, oriundo de la localidad de San Pedro, provincia de Buenos Aires, con poco más de veinte años y en busca de mejor suerte se incorporó como auxiliar civil de las tropas comandadas por el Gral. Julio Argentino Roca de 1879 al territorio patagónico. Es por ello que Regino llega a Choele Choel con el Ejército sin ser militar, atendiendo a la caballería durante la expedición militar al río Negro llamada “Campaña al Desierto”.

Como otros, él decidió quedarse en el territorio patagónico. Es así que vivió la fundación y pronta destrucción por inundación del Pueblo Nicolás Avelllaneda, el traslado al segundo asentamiento de Pampa de los Molinos y luego el tercer asentamiento o actual Choele Choel.

Aquí Regino se casó con Rosario Carranza y tuvieron dos hijos: Elena y Serapio. Según Filomena Obalda Cárdenas de Velázquez, vecina del Barrio Maldonado de Choele Choel, viuda de su nieto Joaquín, Regino había adquirido cinco chacras ubicadas en la Isla Grande, una en las cercanías de Luis Beltrán. En el censo nacional de 1895 aparece Regino y su familia, declarando que su ocupación es la de hacendado.

Una foto de 1904, publicada en la revista Caras y Caretas del 30 de enero de 1904, nos lo muestra de largos cabellos y ropaje criollo. El epígrafe indica que era Capataz de Remonta del Ejército en Choele Choel. Y tenía a su cargo el cuidado de los caballos en la Isla Chica. En el texto se explica que su cabello largo es el resultado de una promesa a la Virgen de Luján por haberlo hecho ganadero y que ha viajado a Buenos Aires en peregrinación para demostrarle a la aquella que ha cumplido.

“Conserva más que todo una tradición propia de nuestra campaña, algo que constituye el sello de una raza, pues el gaucho por el pelo se conoce, como diría un paisano…” “Y además no se concibe un poeta, sin su correspondiente melena, fuente de toda inspiración, y quien nos ocupa es bardo y bardo de alzar el vuelo a regiones ideales, cual nos lo ha demostrado en unas décimas que se sirvió dedicar a esta revista …” “Su fama en tal sentido corre por los amplios horizontes de la pampa argentina como un designo de gloria que nadie se atreve a arrebatarle …”

Sobre el trabajo que realizaba Regino, según Cricco, en aquella época: “El ejército dispuso tener la caballada dentro de la Isla Grande de Choele Choel, a pesar de no ser una zona óptima por lo acuoso del pasto y el mal del vaso. La remonta se ubicaba en la Sección XIII, chacra 10 de la Isla Chica, por entonces conocida como Isla de la Potrada. El último jefe de la remonta fue el teniente coronel Luis José Mansilla, oficial que residió en Choele Choel, en donde construyó una casa emblemática, que aún se halla en pie y donde falleció en 1905.”

A Regino, según Obalda lo habían herido los indios, fue operado del tobillo y le había quedado fijo el pie derecho. En él usaba una especie bota o calzado especial. En otra foto aparecida en un artículo de la revista Caras y Caretas del 19 de noviembre de 1910, además del paso de los años, se pueden apreciar su característica cabellera, el orgullo con que luce su atavío y que lleva puesto algo similar a una bota de potro.

También refiere a su condición de gaucho cantor y que sus versos para la zona no son malos. Y que imita con exceso a los poetas de las ciudades, dejándose crecer la cabellera, en una opinión teñida de algún prejuicio; en realidad aquellos imitaban a los de las pampas. Tal aseveración contradice lo publicado en el artículo de 1904, respecto a que el cabello largo constituía una característica propia de los gauchos de la campaña. Al momento no se han hallado registros que haya ocupado el cargo de juez de paz.

Existe una tercera foto, realizada en un estudio de Buenos Aires, en la cual posa, ya adentrado en años, junto a su querido instrumento la guitarra, ya que fue un reconocido payador, cuya fama transcendió el ámbito territorial.

Regino Velázquez vivió en Choele Choel hasta que una inundación se llevó todas sus pertenencias, todos sus animales. Perdió todo y se fue… Obalda no sabe si a Viedma y luego a General Roca, trabajando con la familia Gadano, siempre en labores de campo.

Según lo manifestado por su hijo Serapio, ya anciano, en un artículo del diario Río Negro de 1973, las tierras de su padre eran lindantes a las del Coronel Belisle y poseía 6.000 ovejas. Luego de la inundación que arrasó con sus pertenencias, que ubica en 1899, se habría ido a La Plata, donde tuvo cierto éxito como buen payador, siendo amigo del mítico Gabino Ezeiza. El año no parece probable, ya que en 1904 se hallaba en la Isla Chica.

Siendo ya anciano Regino, se enfermó y se fue a Buenos Aires. Allí falleció y descansan sus restos.

Sin embargo, dio origen a una familia que creció y vive en nuestra comunidad. Serapio Velázquez, el único hijo varón de Regino nacido en 1889, según el Censo de 1895, vivió siempre en Choele Choel. Dice Obalda que Serapio fue chasqui en una época, pero era un oficio muy peligroso y su padre Regino lo sacó de él. Los hijos de Serapio, Víctor y Filiberto fueron muy conocidos por su oficio de balseros en el Río Negro, en la época en que no existían los puentes carreteros. Joaquín trabajó en la imprenta de El Mentor, ahí se conocieron con Obalda que ve con nostalgia las viejas máquinas que ahora están en el predio de la Casa Maldonado. Elena Velázquez, hija de Regino, marchó a vivir a Bahía Blanca.

En el archivo digital del Instituto Ibérico Americano de Berlín, Alemania, cuya biblioteca es la más grande en Europa especializada en América Latina se encuentran dos ejemplares de la Revista EL PAYADOR del año 1913. En una se encuentra publicada una entrevista que le hace un periodista de la revista a Velázquez, de visita en Buenos Aires en junio de 1913 y un poema que éste ha escrito en homenaje al famoso payador Gabino Ezeiza, precursor del arte payadoril rioplatense.

En la otra hay unos versos dedicados por un autor que firma Peguá “Al poeta de la pampa, Regino Velázquez “¡¡¡Siempre gaucho y payador!!!”.

El más grande de los payadores, Gabino Ezeiza fue un músico e intérprete afrodescendiente que nació en Buenos Aires en 1858, que profesionalizó e introdujo algunas renovaciones a la expresión payadoril. El payador gaucho improvisaba y cantaba sus composiciones en ritmo de cifra, largando la versada en seco, haciendo luego un rasguido en guitarra.

Ezeiza incorporó la milonga (que consideraba hija del candombe), el estilo, la habanera, el estilo, el vals, la habanera, la canción, la cueca, enriqueciendo de este modo la línea melódica del canto. Hasta el tango, componiendo el Tango Patagones.

En su dilatada carrera, Ezeiza actuó en innumerables pueblos y escenarios, tanto en la Argentina como en el Uruguay, convirtiéndose en una leyenda. Sus contrapuntos se hicieron famosos, especialmente el que tuvo lugar el 23 de julio de 1884 en el Teatro Artigas de Montevideo con el cantor oriental Juan de Nava presenciado por un numeroso auditorio. Allí Ezeiza derrotó a Nava improvisando la que sería la popular canción Heroico Paysandú, convirtiéndose en uno de los payadores más importantes de la historia. El día 23 de julio se celebra el "Día del Payador" en la República Argentina en honor a ese histórico contrapunto.

Volviendo a Regino Velázquez, prueba de la sincera amistad que lo unió a Gabino Ezeiza, son los versos que éste último le dedicó y envió, estando de gira en Entre Ríos, en 1915.

A poco más de un siglo traemos del pasado el recuerdo de este paisano, payador de la pampa, tal vez llamado así por extensión, nacido en la llanura, que llegó y se afincó en tierra patagónica, trabajó y dio origen a una de las más antiguas familias de Choele Choel. Y ejerciendo su arte y vocación de payador, se constituye en el primer artista regional del que tengamos registro documental. Su vida, su obra poética y su memoria se integran al espíritu del Festival Provincial de Folklore de Choele Choel, ellas vienen para que reconozcamos nuestras raíces y fortalezcamos nuestra identidad. 

(Publicado en la fanpage de Facebook 'Museo Histórico Choele Choel') 

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