Fue alumna de Doña Petrona y cocinó en Negro Muerto: «Allí viví los momentos más felices»

Choele Choel.- Las historias vinculadas a la estancia Negro Muerto surgen a borbotones. Todos tienen un relato del lugar. Antonia «Galli» Seijas tiene 93 años y una inmensa dulzura. Ella llegó a la estancia un 9 de julio de 1960 junto a su marido, Ricardo Roda porque habían sido convocados por Juan Carlos Galli para que se hicieran cargo de las tareas en su ausencia.

«Mi marido estaba a cargo de la administración y yo de la cocina y de la gente que trabajaba en el sector», contó Antonia que nació en Mar del Plata, justamente en uno de los campos de la familia Galli. Con el paso del tiempo, conoció a Ricardo y en 1951 decidieron casarse. Y de ahí ambos recorrieron campos, como Pellegrini en Buenos Aires y en la Pampa.

Cuando llegó a Negro Muerto se enamoró del lugar. Había tanto movimiento, tanta gente en distintos puestos, que parecía un pueblo. La estancia tenía un puesto con un policía de territorio, había una escuela rural que había sido creada para los hijos e hijas de los peones del campo. «Me acuerdo del primer maestro que tuvo la escuela, era de apellido Prieto», rememoró y describió que los cursos tenían niños y niñas de distintas edades. Las ganas de enseñar borraban cualquier barrera, sostuvo.

Al campo llegaban muchos amigos de la familia Galli y utilizaban la pista de aterrizaje. Recordó que en una oportunidad estuvo el dueño de la fábrica de arroz Gallo y Santiago Chevallier, de las empresas de colectivos de larga distancia. «Ellos venían y se quedaban unos días, y yo tenía la labor de prepararles las comida porque se quedaban en la casa grande», contó.

De pronto, Antonia recuerda a Marta. Marta Pacheco. Ella había llegado con su hermana para trabajar en la cocina. Y desfilan otras familias por su memoria, los Méndez, Los Lencina, Cacho Bravo. Y sobre todo, dice, Segundo Lincura, encargado de traer la mercadería a la estancia.

Cada tanto, Antonia y Ricardo se trasladaban a Choele para comprar algunas cosas que no se conseguían en el campo. Y se hospedaban en el Hotel Argentino, ubicado en San Martín y Perito Moreno. «Donde hoy hay una casa de motos», apuntó. En otras oportunidades paraban en el Hotel San Martín. En ese lugar ahora funciona Cochabamba, sobre San Martín, en diagonal al Banco Nación.

Gilberto Galli contó algo que Antonia no reveló. Ella fue alumna de Doña Petrona Carrizo de Gandulfo, una de las cocineras más importantes del país. Y una de las primeras en aparecer en la televisión. En el final de la charla, la pregunta fue qué había significado en su vida la estancia Negro Muerto. Y su respuesta inmediata fue, «todo, allí viví los momentos más felices de mi vida».


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