San Martín y la insistente aspiración de igualdad, libertad y fraternidad
José Francisco de San Martín nació el 25 de febrero de 1778 en Yapeyú, hoy provincia de Corrientes. El Capitán don Juan de San Martín debió instalarse en Yapeyú junto a su esposa, Gregoria Matorras y sus hijos María Elena, Juan Fermín y Manuel Tadeo, por pedido del gobernador de Buenos Aires, Francisco de Paula Bucarelli, quien le encomendó el cargo de teniente gobernador. Poco después nacerán Justo Rufino y el menor de la familia, José Francisco, quien fue cuidado por una niñera india, Juana Cristaldo.
Los heroicos episodios protagonizados por el libertador José de San Martín están empapelados en los fragmentos de la historia más relevante de Argentina, Chile y Perú. En el camino por estas hazañas militares, sobre las mulas, viajó también la imprenta para disparar las ideas vinculadas a la libertad, la igualdad y la fraternidad. El historiador Edgardo Mendoza señala que entre los cañones y fusiles viajaban 12 ejemplares de un libro del filósofo, político y escritor inglés Thomas Paine que se refería a los motivos por los que los pueblos coloniales debían ser independientes.
Cuando San Martín fue nombrado gobernador de Cuyo, antes del Cruce de Los Andes, fomentó en su gestión la educación, la agricultura y la industria. Creó un sistema impositivo igualitario, cuidando que pagaran más los que más tenían. Y también decidió reducirse su propio sueldo a la mitad con el propósito de acompañar el esfuerzo del pueblo cuyano que colaboró, según sus posibilidades, para armar y aprovisionar al Ejército de los Andes.
"San Martín pensaba que las personas valían por sus méritos, no por su color de piel. Eso, para el época, fue revolucionario", destacó el historiador Edgardo Mendoza.
...Cuando se acaben los vestuarios, nos vestiremos con la bayetilla que nos tejan nuestras mujeres y si no andaremos en pelota como nuestros paisanos los indios, seamos libres y lo demás no importa..., arengó San Martín cuando comenzó el cruce de los Andes.
Para el historiador, José de San Martín y su Ejército estuvieron a la avanzada social de la época. Y explica que a los afrodescendientes que para la época eran numerosos y esclavos se les dio instrucción militar. "El Ejército los compró y una vez comprados, les dio la libertad. San Martín pensaba que las personas valían por sus méritos, no por su color de piel. Eso, para el época, fue revolucionario".
Más allá de las relevantes conquistas militares que protagonizó San Martín para el mejor destino de los países, resulta atractivo profundizar sobre las ambiciosas ideas que impulsaron a un líder político de la época a encabezar transformaciones sustanciales para un bien mayor de un colectivo social determinado. La sociedad en Chile, por ejemplo, grita hoy por un país con mayor igualdad, asqueado de tanto desequilibrio social, como tantos otros países que quedan desnudos ante las cifras de pobreza. Algunos gobernantes se alejan de la vocación más esencial y la austeridad propia se escurre entre el tejido de las ambiciones personales. Y los líderes políticos se tropiezan de forma brutal ante el siempre indescifrable desafío de mejorar la calidad de vida de los gobernados. Por eso, el repaso por la vida de José de San Martín siempre será estimulante para suponer que existen otros destinos posibles. Incluso aquellos que hoy parecen inalcanzables.