Tahiel, el chico de 10 años que prometió la bandera en la loma más alta de Sierra Colorada
Sierra Colorada.- Cuando pensamos que todo está perdido o que el futuro aparece sombrío, algunas historias nos invitan a recuperar las esperanzas. Relatos de chicos que, simplemente, desean un mejor destino para nuestro país.
Esta es la historia del pequeño Tahiel, un niño de Sierra Colorada. El viernes, sin importarle el imponente frío y la insistente nieve que caía en la localidad de nuestra meseta rionegrina, tomó una bandera nacional, caminó hacia la loma más alta que encontró y la prometió a su manera. Con orgullo describió cómo nació la idea.
Su mamá Gisela contó que Tahiel tiene 10 años, es hincha de Boca Juniors y está cursando el 5to grado de la Escuela Nº 26 de Sierra Colorada.
Debido a la pandemia, el año pasado no pudo prometer la bandera. Y este año lo pudo hacer junto a los chicos de 4to. grado. Pudieron verlo junto a nuestro emblema nacional por Zoom.
Pero la historia continuó. Luego del acto escolar, fueron al campo de los bisabuelos de Tahiel. En un momento -ralata Gisela- agarró la bandera "y nosotros no sabíamos por qué".
Era algo que quería hacer, les dijo. "Subí a la loma más alta, donde miré el campo con la nieve que caía, pero no me importó la nieve, el frío, ni nada", contó Tahiel y agregó que es un sentimiento especial para él cuando ve la bandera. Gritó "Vamos Argentina".
"Para mí, es mi tierra, es donde yo estoy y debo cuidarla. Me pasa lo mismo cuando canto el himno, siento algo muy lindo dentro mí0", dijo.
"Es mi tierra, es donde yo estoy y debo cuidarla. Me pasa lo mismo cuando canto el himno, siento algo muy lindo dentro mí0"
La loma donde prometió la bandera es un lugar que le trae muchos recuerdos, "porque en esa loma compartía largas charlas con mis bisabuelos, y pensé que ellos se sentirían orgullosos de verme con la bandera en este lugar, y cuando la hice flamear la bandera miré al cielo". Tahiel todavía no sabe qué va a estudiar, pero hoy disfruta de la paz de su Sierra Colorada. Juega con inmensa alegría con sus amigos. "Es un lugar muy frío pero este es mi pueblo", dijo orgulloso. En su curso son 19 alumnos y alumnas que son divididos en dos grupos. Una semana es de modo presencial y otra virtual. "Hoy quiero agradecer a toda mi familia porque sé que están orgullosos de lo que hice. Y yo me siento bien porque prometí mi bandera acá en este lugar tan especial para mí".