2024-12-08

CHOELE CHOEL

Una luna de cuentos, el humo hechicero y la alegría que desborda en la segunda noche del Festival de Folklore

Los visitantes disfrutaron de la segunda noche del Festival de Folklore con el espectacular cierre de Los Caligaris.

Choele Choel celebra su fiesta con una sonrisa tallada a mano. Y la alegría se mueve fugaz y electrizante por el predio. 

Ayer sábado se desarrolló la segunda noche del Festival de Folklore ya sin el protagónico frío del viernes que obligó a los asistentes a revolver los armarios para encontrar camperas que tenían destino de 2025. 

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A medida que pasaban las horas de la noche, el inmenso predio se empezaba a tapizar de espectadores que recibían las luces del show en la cara. Muchos eligieron la reposera o simplemente una manta para generarse un espacio confortable. Una señora se despegó de golpe de la comodidad, se paró y aplaudió enérgica a Bruno Barrera por su show. 

A los costados, los carros gastronómicos ofrecen atractivas propuestas para comer y brindar. La oscuridad del cielo se interrumpe con una refinada luna de cuento y un humo pretencioso, en los costados, que emana de parrillas. La celebración está correctamente sahumada. 

En un carrito que vende hamburguesas, la gente forma una extensa fila pero no se los ve molestos por eso. Es evidente que confían en la calidad del producto. En el interior, bandejas repletas de lechuga, tomate, queso cheddar y, claro, la hamburguesa que espera ser cubierta y entregada. Al unísono, los cocineros cumplen con la tarea mientras mueven sus caderas al ritmo de la música de Valeria López Vila que se luce en el escenario.  

En otra mesa, en frente, un hombre movedizo pregunta si la pizza con pera y roquefort había estado bien. “Increíble…”, respondieron convencidos dos personas -una de ellas gesticuló para que el mensaje fuera bien concreto- mientras buscaban abrigarse con algo más. Detrás de ellos, amigos se reconocen en una fila y se abrazan. Parece que hace tiempo no se veían.

Un hombre barbudo disfruta la escena sonriente, hasta que anuncian a Destino San Javier y gira su mirada rápido al escenario. 

Al predio ya no se le ve el verde. Se cubre más y más de gente que pretende un sábado perfecto. Inquietos, desean que la alegría los desborde. Ya están los Caligaris en el escenario. 

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