2025-06-08

HISTORIAS DEL VALLE MEDIO

El día que un picnic benéfico en la Isla Chica se convirtió en tragedia

Sucedió el 10 de noviembre de 1946. Ese día algo falló y el camión se lanzó hacia la balsa a gran velocidad.

La memoria colectiva, esa que sobrevive al paso del tiempo, que se transmite en las sobremesas familiares, en los relatos de abuelos a nietos, vuelve una y otra vez a una fecha marcada a fuego en la historia del Valle Medio: el 10 de noviembre de 1946, el día de una de las peores tragedias que recuerde la región.

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Aquel domingo, un grupo de 39 jóvenes partió rumbo a un picnic benéfico en la Isla Chica, cargados de alegría y entusiasmo. Sus edades oscilaban entre los 13 y los 31 años, y pertenecían en su mayoría a familias con profundo arraigo en estas tierras. En la despedida, muchos padres los vieron partir desde las tranqueras, deseándoles un simple: “Que la pasen lindo”. Ninguno pudo imaginar el horror que estaba por venir.

El camión que los transportaba siguió su recorrido habitual, recogiendo pasajeros en las zonas rurales de La Rinconada y Paso Piedras, y luego se dirigió hacia la balsa de la familia Montelpare, un paso obligado para cruzar el río. Pero algo falló. El vehículo, sin frenar, se lanzó a gran velocidad hacia la balsa. Las cadenas de sujeción no resistieron, los tacos no contuvieron las ruedas, y el camión —con sus 39 ocupantes— cayó de lleno a las aguas del río Negro.

La crónica del diario de la zona, indicó que, según lo trascendido, "...sea por una mala maniobra de su conductor, por el exceso de peso o por una falla en el mecanismo de los frenos, el camión siguió la marcha y al volcar, cayó al lecho del río con su carga humana".  

Solo diez jóvenes lograron alcanzar la orilla. Los demás fueron tragados por la corriente. Comenzaba así uno de los capítulos más dolorosos de la historia valletana. Durante los días siguientes, familiares, vecinos, autoridades, religiosos y voluntarios se sumaron a las tareas de búsqueda. Tres días después, el río devolvió el primer cuerpo. En total, fueron 28 los cuerpos rescatados. Solo uno nunca apareció: el de Juan Giretti, el conductor del camión. Su ausencia alimentó con los años rumores, hipótesis y leyendas.

Setenta años después, la pregunta inevitable aparece: ¿vale la pena seguir buscando responsables? ¿O es tiempo de sanar, de recordar desde el respeto y la memoria viva? Esta es una forma de homenajear a las víctimas y abrazar el dolor de una comunidad que nunca olvidó.

Recordamos así a quienes perdieron la vida en aquel trágico suceso:

Gustavo, Helmut, Elsa y Otilia Keding; Isabel, Cándida y Nélida Gómez; María, Soledad y Catalina Galeoti; Hilda y Nélida Parejas; Argentina y Elvira Astete; Agustín y Julia Carta; Isabel e Ida Galván; Federico Gadano; Elva Julia Fulvi; María Valentini; Olga Cricco; María Kulzchizki; Adelina Montiel; Federico López; Victor Gaillard; Eduardo Culleluck y Clelia Martínez. Y también a Juan Giretti, el conductor, cuyo cuerpo jamás fue encontrado.

Pero el recuerdo no termina allí. Porque también murieron un poco aquellos que sobrevivieron, cuyas vidas cambiaron para siempre. Ellos son: Federico y Francisco Galván; Magdalena Larriñaga; Agustín y Daniel Fulvi; Ernesto y Mario Valentini; Laureno Peralta; Manuel Fandiño y Ricardo Gadano.

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