Cajones con oro y una estructura subterránea en la Isla 92: relatos sobre huellas nazis en el Valle Medio
Abel Basti, reconocido periodista y escritor radicado en Bariloche, es autor de varias publicaciones que exploran la posible presencia de Adolf Hitler y jerarcas nazis en Argentina. Su trabajo ha despertado interés internacional y, con el tiempo, lo ha convertido en un referente para quienes buscan rastros del Tercer Reich en Sudamérica.
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Gracias a su labor, vecinos de distintos puntos del país se acercan a él con información que permaneció durante décadas en absoluto silencio. Hace un par de años, Basti visitó Choele Choel porque, según reveló, el Valle Medio también guarda huellas de esa oscura historia.
Durante esa investigación, un exinformante de los servicios de inteligencia israelí (Mossad) le compartió un dato impactante: durante la década del 40, se detectó una actividad sospechosa en la Isla 92.
“La persona que custodiaba la isla tenía un apellido austríaco y, según me contaron, existía allí una estructura subterránea construida durante la guerra, donde se almacenaban armas y municiones”, relató Basti. También mencionó a otro encargado del lugar: un alemán de apellido Bilz, quien habría sido parte del resguardo del refugio.
El informante aseguró haber cruzado el río de noche y logrado confirmar la existencia de esa construcción subterránea. Pero eso no es todo. Según la información recopilada por Basti, tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, la isla habría funcionado como punto de paso para jerarcas nazis en fuga.
“Muchos llegaban navegando, se movían con extrema discreción”, detalló el escritor.
Pero uno de los datos más escalofriantes surgió hacia el final del encuentro. Según su fuente, un capitán de las SS ingresó desde Chile utilizando un nombre falso y transportando once cajones de madera, presuntamente cargados de oro. Una vez en Argentina, habría contactado a Juan Mahler, el nombre falso de Reinhard Kopps, oficial nazi refugiado en Bariloche. Posteriormente, este capitán se habría asentado en Luis Beltrán bajo la identidad de Moskavic.
El Mossad, según contó Basti, logró confirmar su verdadera identidad a través del análisis de fotografías. Sin embargo, su muerte, atribuida a un infarto, aún genera sospechas dentro del círculo de investigadores.
Abel Basti ha plasmado sus hallazgos en libros como Bariloche nazi, Hitler en Argentina, El exilio de Hitler, Tras los pasos de Hitler y La segunda vida de Hitler (1945-?), donde continúa desafiando la historia oficial con datos, testimonios y documentos que siguen generando controversia.