Edificios históricos “secretos” que no te podés perder
Los turistas que arriban a la ciudad obligadamente se topan con el Centro Cívico como “la” postal de Bariloche. Asimismo, caminan con placer por la calle Mitre, arteria principal del centro local. Y están, también, los que al hacer el circuito cervecero en el sector donde 20 de Febrero se cruza con Juramento, entre bebida y bebida, quizá perciban la belleza de algún edificio añejo. Pero son pocos los que guiados por algún mapa se aventuran apenas a unas cuadras de distancia para disfrutar visualmente de construcciones que forman parte del circuito histórico barilochense.
Por ejemplo, en Villegas entre Gallardo y Elflein se encuentra el edificio de la ex Maternidad, que data de la primera mitad del siglo XX y muestra una fachada en la que piedra y madera se combinan, destacándose justamente su calidad compositiva, a partir de las ventanas y balcones.
Su origen fue de vivienda familiar (allí residieron los Sáenz Valiente), pero en 1942 la adquirió el Estado nacional para destinarla al servicio de maternidad. En realidad, su uso como tal fue breve, y luego pasó a ser una sede administrativa. En 1967, el sector hospitalario se traspasó al ámbito provincial. De tal forma, allí funciona la oficina de la IV Zona Sanitaria de Río Negro.
En 1988, se declaró Monumento Histórico Municipal.
Cabe remarcar que la ex Maternidad fue construida por el maestro carpintero chileno Santiago Castillo, quien intervino en varias edificaciones barilochenses destacadas.
Por ejemplo, participó en la creación de la oficina de Tierras y Colonias, proyectada por Primo Capraro, que en 1928 se levantó en Villegas casi Moreno, quedando como testimonio de la arquitectura en madera que fue típica en la zona desde finales del siglo XIX.
En 1940 Castillo la trasladó a su emplazamiento actual, en Elflein y Morales, utilizando un trineo de arrastre sobre rollizos deslizantes, tirado por bueyes.
Entre otros edificios que forman parte del circuito histórico, pero que no se encuentran tan “expuestos” en la “vidriera” habitual de la ciudad, también figura la Escuela N° 16 Francisco P. Moreno, en Elflein entre Palacios y Beschtedt, un proyecto del arquitecto Warnes llevado a la realidad por Primo Capraro, cuya inauguración se produjo en 1930, más allá de que la institución funcionara con anterioridad en otra locación desde 1908.
La mampostería es de ladrillo con mortero de cal y arena. Según señalan los historiadores, por las dificultades que implicaba su transporte, el cemento en aquella época se utilizaba sólo en el revestimiento exterior de la piedra.
La fachada norte, que mira hacia el lago, conserva la estampa original dada por su emplazamiento sobre la primera terraza morenítica de la ciudad, vinculada a la acumulación de sedimentos glaciarios. Ese paisaje se completa con las escalinatas de acceso que acompañan a las escaleras urbanas de las calles laterales.
El perfil que da a Elflein, en tanto, con los años tuvo variaciones a partir de diversas ampliaciones edilicias.
En esa zona, a dos cuadras, en Elflein y Frey, se encuentra la edificación donde funcionó la Empresa Nacional de Telecomunicaciones, inaugurada en 1954 y construida por Servente y Magliola, según un proyecto de los arquitectos Jacobs y Falomir.
La obra emite cierto encanto para el visitante, ya que, al visualizarla, remite inmediatamente al pasado, aunque, curiosamente, para la época en que se levantó, se imponía por una estructura que llamaba la atención en la urbanidad, tanto por lo voluminosa como por contar con una torre de envergadura. Incluso, ante esa característica, estaban quienes la confundían con un templo religioso.
En la actualidad, funcionan las oficinas de una empresa también dedicada a las telecomunicaciones.
En la manzana que sigue se encuentra el Hospital Dr. Ramón Carrillo. Estarán quienes se preguntarán cómo un nosocomio puede ser interesante para los turistas, quienes, en realidad, tendrían que estar contentos si no necesitaran de él. El asunto es que su fisonomía, más allá de las variantes que tuvo a lo largo del tiempo, remite a otras épocas y el lugar es considerado parte del circuito histórico.
Se construyó según un proyecto del arquitecto Alejandro Bradinsky y fue supervisado por Alejandro Bustillo, en el marco del plan de transformación urbana ideado por Exequiel Bustillo.
La inauguración fue el 19 de diciembre de 1938, y tuvo una capacidad inicial de sesenta camas.
En la actualidad, existe una importante obra de ampliación que se encuentra en su etapa final.
En Moreno 389, en tanto, se ubica la ex Casa Marciani, construida en 1923 para quien fue juez de paz del poblado, Santiago Marciani. Primero reinó la madera, pero en 1948 se introdujo la piedra.
Allí funcionaba un almacén de ramos generales que se abastecía cada quince días por medio de una tropa de mulas.
El caminante, al observar hacia arriba, puede apreciar vestigios de aquellos tiempos.