2025-08-31

Ceferino está vivo: crónica de un día en la fe

Las emociones diseñaron un domingo especial en el Parque Ceferino Namuncurá. Miles de fieles desafiaron el frío para vivir una jornada de fe junto al beato más popular.

"¿Querés descansar...?", le pregunta un hombre de aproximadamente 50 años con ternura a una señora mayor que se traslada con muchas dificultades en su andador. Ella se niega, sonríe y continúa. Están muy cerca del ingreso al Parque Ceferino Namuncurá. 

Ya cerca del santuario se dibuja una larga fila de fieles en la mañana gris y fría del domingo. Parece que la fe desprecia cualquier descortesía climática. Lo único que importa es encontrarse con la figura imponente en madera de Ceferino, con poncho marrón. 

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Se percibe la devoción con absoluta nitidez. Las personas en la hilera de fe están expectantes, en silencio, con la mirada fija hacia adelante. Le toca el turno a un hombre que se muestra conmovido. Cierra sus ojos y apoya la mano sobre el pecho del beato mapuche durante unos 25 segundos. Luego, es el turno de una mujer de unos 30 años que llora por la emoción y se sienta. 

Detrás del santuario, un inmenso puñado de velas blancas encendidas luchan contra el viento para no ser derrotadas. Alrededor acompaña el sonido de canciones alegres que suelen escucharse en las misas. 

Juanita Acuña y Ester Frigerio reciben los testimonios de personas que vivieron alguna experiencia con Ceferino. Y los vuelcan en un grueso libro. Ester recuerda una reciente:  la de un hombre que agradeció tanto haber salido ileso junto a su familia, luego de sufrir un accidente en el que su camioneta dio seis vueltas antes de caer definitivamente. Todo estaba destruido, salvo una parte del parabrisas donde estaba la imagen de Ceferino. "También llegó un hombre que tuvo un trasplante de corazón. Para agradecer, se vino en bicicleta desde Roca con 65 personas más", comenta sonriente. 

Mientras tanto, en el lugar destinado para la misa central, el padre Tono se ocupa de todos los detalles. Pregunta qué hora es y no se detiene. Todo tiene que estar en su lugar. "Ceferino está vivo", repite en una charla. 

Ya cerca del mediodía se transforma algo del aire. La peregrinación se acerca a Chimpay y el padre Pedro de Choele Choel se ocupa de ahuyentar el frío y convocar a la alegría, mientras los fieles que llegaron de distintos lugares del país se acercan. Son de lugares como Mar del Plata, Olavarría, Corrientes y tantos otros.

El Parque ya está prácticamente cubierto. Una comunidad unida por la fe está dispuesta a vivir una experiencia profunda y transformadora. 

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