Empatía cero: padres de niños con autismo del Valle Medio lamentaron el uso de la pirotecnia
El 24 de diciembre, a las 00:00 horas, el Valle Medio se vio sacudido por un estruendo inesperado: los ruidos de la pirotecnia. A pesar de que en la provincia y en varias localidades está prohibida la venta y el uso de pirotecnia sonora, muchos hogares vivieron una Nochebuena alterada por los fuertes estallidos. La denuncia de los vecinos cayó en saco roto, con la respuesta uniforme: “No se puede hacer nada”.
Este incidente no pasó desapercibido para el grupo Familias CEA Valle Medio, compuesto por padres de personas con autismo que se han unido para sensibilizar a la comunidad sobre las dificultades que enfrentan las familias que viven con este trastorno. En una carta abierta, los integrantes del grupo expresaron su profundo malestar, señalando que, además del sufrimiento de las personas con autismo, la pirotecnia afecta también a los animales, a las personas mayores y a cualquier miembro vulnerable de la comunidad.
“Nuestros derechos no fueron respetados”, afirmaron, añadiendo que lo ocurrido el 24 de diciembre no se trató de una cuestión compleja, sino de algo básico: el respeto a los derechos de los demás. En su comunicado, la agrupación dejó claro que el ruido de la pirotecnia no se limita a los hogares de quienes la usan, sino que se propaga, afectando a toda la comunidad.
El texto destacó cómo, durante la Nochebuena, muchas familias pasaron la noche “muy mal”. Hablaron de niños desregulados, personas angustiadas, animales aterrados y adultos agotados, todos ellos atravesando una noche que, según los padres, debería haber sido de encuentro y paz. El dolor y la angustia se extendieron más allá de las paredes de cada hogar, en una situación que, según expresaron, no debería repetirse.
El grupo Familias CEA Valle Medio también denunció que a pesar de las campañas de concientización y los esfuerzos por informar sobre las consecuencias de la pirotecnia, pareciera que la sensibilidad de algunas personas hacia este tema disminuye con el tiempo, al igual que la empatía. En su declaración, afirmaron: “Esto se está convirtiendo en una falsa guerra entre quienes pedimos respeto y quienes creen que la libertad individual justifica pisar los derechos de los demás”.
Lo que piden no es una solicitud extraordinaria. El mensaje del grupo es claro: “Pedimos empatía. Pedimos convivencia. Pedimos que nadie tenga que sufrir para que otro se divierta.” En lugar de una Nochebuena de alegría compartida, muchos vivieron una velada de dolor y estrés. Y a pesar de los esfuerzos por concientizar a la comunidad, la lucha por el respeto y la consideración por los demás sigue siendo una tarea pendiente.
“Gracias a quienes respetan, a quienes comparten, a quienes entienden”, expresaron, cerrando con una reflexión: “Y a quienes no, ojalá algún día puedan comprender que una sociedad más justa se construye pensando también en el otro.”