FERIAS DE ARTESANOS
Alfonsina Pizzi: una década entre accesorios, creatividad y el sueño de hacer de Le Piur mucho más que un emprendimiento
Hay emprendimientos que nacen de una necesidad. Otros, de una oportunidad. Y también están aquellos que comienzan casi como un juego, a partir de una pasión que con el tiempo encuentra su propio camino.
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La historia de Alfonsina Pizzi tiene un poco de todo eso.
Joven de Luis Beltrán, profesional en marketing y diseño gráfico, Alfonsina divide su tiempo entre su actividad profesional y Le Piur, su emprendimiento de accesorios que lleva casi una década de recorrido y que nació cuando todavía era estudiante.
En el marco del 20° Encuentro de Artesanos y Manualistas de Luis Beltrán, 7 en Punto dialogó en una entrevista exclusiva con Alfonsina para conocer la historia detrás de una marca que, más allá de los accesorios, tiene una fuerte impronta personal.
“Desde el segundo año de la facultad empecé a incursionar en el mundo de los accesorios con una amiga de Córdoba, Vicky”, recordó.
Por aquel entonces, Alfonsina había viajado para estudiar y comenzó a descubrir un universo que rápidamente la atrapó.
“Me parece hermoso, amo. Siento como que pueden complementar cualquier outfit, que te lo pueden levantar de una manera muy distinta”, contó.
Lo que comenzó alrededor de 2013/2014 fue creciendo con el paso del tiempo y atravesó diferentes etapas.
De Epifanía a Le Piur
En sus primeros años, el emprendimiento se llamó Epifanía. Con el tiempo, Alfonsina y su amiga tomaron caminos diferentes y aquella primera marca dio lugar a una nueva etapa.
Así nació Le Piur.
El nombre, sin embargo, no surgió de una estrategia de marketing ni de una búsqueda comercial. Tiene detrás un recuerdo familiar.
Alfonsina quería encontrar una denominación que realmente le gustara, algo con lo que pudiera sentirse identificada.
Y apareció un nombre que había quedado guardado en su memoria desde la infancia.
“Me acordaba de chiquita que mi papá, cuando íbamos para Las Varillas, para Córdoba, a la casa de mis abuelos, nombraba a Laspiur. Y siempre me gustó ese nombre. Entonces lo deformé para nombrar mi marca”, explicó.
Le Piur nació, entonces, a partir de una pequeña deformación de una palabra que para ella estaba asociada a su papá, su infancia y los viajes hacia la casa de sus abuelos.
Un nombre comercial que, en realidad, tiene una historia profundamente personal.
Una marca atravesada por el gusto personal
Si hay algo que Alfonsina tiene claro es que no quiere vender algo simplemente porque pueda venderse.
Su criterio parte de un lugar mucho más personal: le tiene que gustar.
“Yo no vendo nada que no me guste”, afirmó.
Le Piur combina accesorios seleccionados cuidadosamente con piezas de diferentes materiales. En la feria también pueden encontrarse trabajos de su antigua compañera, actualmente dedicada a la orfebrería, y piezas de plata 925.
Alfonsina también interviene algunos productos y realiza una verdadera curaduría de aquello que incorpora a la marca.
Cada pieza pasa, en definitiva, por su mirada.
Porque para ella los accesorios no son simplemente un complemento. Tienen la capacidad de transformar una vestimenta, aportar personalidad y generar una conexión con quien los utiliza.
El desafío de encontrar tiempo
Como ocurre con tantos emprendedores, detrás de Le Piur hay también una enorme dificultad: hacer que las horas del día alcancen.
Alfonsina es profesional, trabaja y desarrolla otras actividades. Durante mucho tiempo, el emprendimiento tuvo que convivir con todo lo demás.
Y cuando le preguntamos cómo hace para organizarse, su respuesta fue absolutamente sincera:
“No me alcanza”, dijo entre risas.
Pero algo comenzó a cambiar.
Alfonsina decidió que ya no quería que Le Piur fuera simplemente una actividad más dentro de su rutina.
“Ahora estoy apostando más a lo que realmente quiero. No quiero que sea como algo más, sino que realmente tenga mi energía. Entonces le estoy dedicando mucho más”, explicó.
Ese cambio también se refleja en la profesionalización de la marca.
Actualmente, Le Piur cuenta con su propia página web, lo que le permite ampliar las posibilidades de venta y llegar a personas que quizás no pueden acercarse personalmente a una feria.
La importancia de mirar, tocar y encontrarse
Para Alfonsina, sin embargo, la venta online nunca reemplazará completamente el encuentro cara a cara.
Participar de ferias como la de Luis Beltrán tiene un valor especial porque permite que las personas vean, toquen y conozcan personalmente los accesorios.
“Para mí que vengan a verlas es otra cosa que mandarles fotos o que las vean por la página web”, explicó.
Y esa importancia se vuelve todavía mayor cuando se trabaja con determinados materiales.
“Son metales preciosos. Para mí tienen energía”, expresó.
La feria también permite algo que una pantalla no siempre puede ofrecer: el diálogo.
Una persona puede acercarse buscando determinado producto, contar qué está buscando y recibir una recomendación.
Para Alfonsina, ese contacto forma parte de lo que hace especial a su trabajo.
Detrás de Le Piur también están sus amigas
Hay otra parte fundamental de la historia de Le Piur que no aparece necesariamente en los productos: las personas que acompañan a Alfonsina.
En la feria, como en tantas otras oportunidades, sus amigas son una presencia constante.
“Yo soy mis amigas. La marca no existe sin ellas, literal”, afirmó.
Para Alfonsina, ese grupo ocupa un lugar central en el crecimiento y sostenimiento del emprendimiento.
Son quienes acompañan, ayudan, usan los productos, comparten las publicaciones y también forman parte de la vida cotidiana de la marca.
Y hay algo más: Alfonsina disfruta regalarles accesorios.
Ellas son, muchas veces, las primeras en probarlos y también quienes ayudan a que Le Piur trascienda el espacio comercial para convertirse en parte de su círculo más cercano.
Mirar a los demás con ojos de diseñadora
La pasión por los accesorios también se trasladó a su vida cotidiana.
Alfonsina reconoce que muchas veces observa a las personas y automáticamente piensa qué accesorio podría quedarles bien.
“Por ahí veo a las personas que son más clásicas y pienso que les podría llegar a quedar bien”, contó.
Es que su mirada profesional se mezcla permanentemente con la del emprendimiento.
El marketing, el diseño gráfico, la estética y su conocimiento de los accesorios conviven en una marca que intenta encontrar su propia identidad.
Una década después, el desafío es seguir creciendo
Casi diez años después de aquel comienzo junto a una amiga durante sus años de facultad, Le Piur atraviesa una nueva etapa.
Ya no se trata solamente de tener un emprendimiento paralelo.
Alfonsina quiere apostar cada vez más fuerte por su marca, darle su tiempo, su energía y continuar construyendo un proyecto que tenga una identidad propia.
La posibilidad de comprar a través de la página web también amplía ese horizonte: Le Piur realiza envíos a todo el país y ofrece envíos gratuitos a Choele Choel y Lamarque.
Quienes quieran conocer sus productos pueden encontrarla en Instagram como @le.piur y a través de su sitio web.
Pero quizás lo más interesante de la historia de Alfonsina no esté solamente en los accesorios que vende.
Está en la manera en que una pasión que comenzó durante la facultad logró atravesar cambios, distancias, trabajos y nuevas etapas hasta convertirse en un proyecto que hoy busca ocupar un lugar cada vez más importante en su vida.
Le Piur nació de una amistad, tomó el nombre de un recuerdo de infancia y creció entre accesorios, diseño y creatividad. Hoy, casi una década después, Alfonsina quiere darle algo que considera fundamental: su tiempo y toda su energía.
Porque detrás de cada accesorio hay una elección. Y detrás de cada elección, hay una historia.