2026-10-06

El “10” del Salesiano de Luis Beltrán recibió la noticia más esperada: llegó la jubilación para Carlitos Zampoña

La comunidad educativa improvisó una despedida cargada de emoción para quien es parte de la historia de la institución.

Por Agostina Tozzi

Hay días que parecen escritos para quedar en la memoria. Este martes, mientras el mundo mira a Lionel Messi y su último partido con la Selección Argentina, en Luis Beltrán también hay un “10” que empieza a cerrar una etapa. No juega con la camiseta de la Selección, pero durante más de tres décadas supo ganarse un lugar indiscutido en el corazón de varias generaciones.

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Se llama Carlos Zampoña, aunque para todos es simplemente Carlitos. Fiel devoto de Ceferino Namuncurá, aunque es de Chimpay, en 1989 comenzó a trabajar en el Colegio Salesiano de Luis Beltrán y, desde entonces, fue mucho más que un preceptor y secretario. Fue compañero, amigo, confidente, cómplice y, muchas veces, ese adulto que estaba ahí para escuchar, acompañar o simplemente sacar una sonrisa.

Con su guitarra, sus canciones y su particular manera de estar cerca de los estudiantes, Carlitos fue construyendo un vínculo que atravesó generaciones. Muchos de quienes hoy son adultos lo recuerdan de sus años de escuela y, para quienes todavía transitan las aulas, sigue siendo ese “10” que siempre tiene una palabra de aliento, una ocurrencia o un motivo para levantar el ánimo.

La jubilación, sin embargo, no llegó de un día para otro. Carlitos llevaba más de un año esperando la resolución de ANSES que finalmente recibió hoy y que le confirmó que ya podía jubilarse. Por eso, la despedida formal, esa que seguramente tendrá todo lo que merece, todavía está pendiente.

Lo que ocurrió hoy fue otra cosa: una celebración improvisada, nacida de la emoción del momento. Apenas se conoció la noticia, docentes, trabajadores no docentes, estudiantes y exalumnos se acercaron para abrazarlo, sacarse fotos, felicitarlo y compartir con él un momento que, aunque sencillo, tuvo un enorme significado.

Carlitos forma parte de la historia del Salesiano, de sus pasillos, sus recreos, sus canciones, sus anécdotas y de la vida de quienes alguna vez pasaron por esa escuela.

Y quizás por eso el paralelismo con Messi tiene algo de inevitable. Hoy, mientras el “10” de la Selección disputa uno de sus últimos partidos, en Luis Beltrán otro “10” recibe el permiso para salir de la cancha después de haber dejado todo durante 37 años.

A Carlitos todavía le queda la despedida que realmente merece. La de hoy fue apenas el primer abrazo de una comunidad que, sin necesidad de organizar demasiado, dejó claro algo que probablemente él ya sabía: el Salesiano no se despide de un preceptor; se despide de uno de los suyos.

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