SANIDAD Y PRODUCCIÓN
Comenzó la liberación de 1.100 millones de moscas estériles para proteger la producción frutícola de la Patagonia
La Fundación Barrera Zoofitosanitaria Patagónica (FUNBAPA) inició una nueva temporada de liberación de moscas estériles, una estrategia de prevención sanitaria destinada a proteger la producción frutícola regional y evitar el establecimiento de la mosca de los frutos en la Patagonia.
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El director de la institución, Pablo De Azevedo, brindó detalles sobre el operativo y destacó que durante esta temporada se prevé trabajar con aproximadamente 1.100 millones de insectos estériles, mediante liberaciones semanales que rondarán los 30 millones de ejemplares machos.
Las tareas se desarrollan mediante procedimientos aéreos y terrestres en distintas ciudades patagónicas, entre ellas Choele Choel, Neuquén, Cipolletti, General Roca, Villa Regina, Centenario, Plottier y Allen.
De Azevedo explicó que, aunque el inicio de las liberaciones representa una etapa de mayor actividad, el programa funciona durante todo el año a través del monitoreo de trampas, tareas de vigilancia y recorridas de brigadas especializadas.
Estas últimas también realizan la cosecha de cítricos dulces en sectores urbanos, principalmente en patios de viviendas particulares, como parte de las medidas preventivas para reducir posibles focos de reproducción de la plaga.
Cómo funciona la liberación de moscas estériles
El procedimiento consiste en liberar ejemplares machos esterilizados que, al aparearse con hembras silvestres, no generan descendencia viable. De esta manera, se busca impedir que la plaga pueda establecerse y multiplicarse en la región.
El director de FUNBAPA aclaró que los insectos utilizados son más pequeños que las moscas comunes y presentan una pigmentación rosada que permite identificarlos.
Las liberaciones se concentran principalmente en los sectores urbanos, considerados puntos estratégicos de vigilancia ante un eventual ingreso de la plaga.
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Como novedad, Villa Regina incorporará esta temporada la modalidad de liberación terrestre, mediante vehículos especialmente identificados que recorrerán distintos sectores de la ciudad.
Nuevas tecnologías para mejorar los controles
FUNBAPA también incorporó herramientas tecnológicas destinadas a optimizar la producción, distribución y seguimiento de los insectos.
Entre las principales novedades se encuentran nuevas cámaras para la cría y el acondicionamiento de las moscas, además de un sistema informático instalado en los vehículos utilizados para las liberaciones terrestres.
Esta tecnología permite conocer en tiempo real los recorridos realizados, verificar los puntos donde se liberan los insectos y controlar las cantidades distribuidas.
Según explicó De Azevedo, estas mejoras permiten alcanzar una distribución más uniforme y aprovechar de manera eficiente los recursos destinados al programa.
La institución también trabaja en un nuevo software que permitirá integrar la información obtenida mediante las trampas de vigilancia con los registros de liberación terrestre.
Los avances tecnológicos desarrollados en la Patagonia despertaron interés internacional. En ese sentido, el funcionario señaló que dos trabajos técnicos fueron presentados en un congreso internacional realizado en Marruecos, donde se compartieron experiencias y resultados del programa.
Actualmente, la red de vigilancia sanitaria cuenta con alrededor de 2.000 trampas distribuidas en toda la Patagonia, que son revisadas periódicamente por personal especializado.
La importancia de mantener a la Patagonia libre de la plaga
Uno de los principales objetivos del programa es preservar el reconocimiento de la Patagonia como zona libre de mosca de los frutos, condición sanitaria obtenida por primera vez en 2005.
Este estatus representa una ventaja estratégica para la comercialización de peras, manzanas, cerezas y otras producciones frutícolas, especialmente en mercados internacionales que exigen garantías sanitarias específicas.
Además, facilita alternativas logísticas para la exportación, como el tránsito de fruta a través de puertos chilenos hacia destinos de la costa oeste.
De Azevedo destacó que mantener esta condición permite que los productores patagónicos no necesiten realizar tratamientos fitosanitarios específicos contra la mosca de los frutos en sus chacras, a diferencia de lo que ocurre en regiones donde la plaga está presente.
Esto contribuye a reducir la necesidad de aplicaciones químicas, disminuir costos de producción y sostener la competitividad de la fruticultura regional.
Un programa financiado por los productores
En relación con el sostenimiento económico del operativo, el director de FUNBAPA explicó que actualmente el programa se financia exclusivamente con aportes del sector privado.
Los recursos provienen de un canon que abonan los productores al comercializar su fruta, tanto en el mercado interno como en operaciones de exportación o con destino a la industria.
Se trata de una estrategia sanitaria que lleva aproximadamente tres décadas de implementación y que requiere inversiones permanentes en infraestructura, tecnología, personal especializado y tareas de vigilancia.
Finalmente, De Azevedo destacó el compromiso del sector productivo para sostener una herramienta que considera fundamental para proteger la sanidad vegetal de la Patagonia y garantizar las condiciones comerciales de una de las principales actividades económicas de la región.