LOS OJOS DEL COLOR DE LAS ARBOLEDAS DEL VALLE MEDIO

| 14/01/2024

María Becerra y su historia con Luis Beltrán

María Becerra y su historia con Luis Beltrán

Por Mariela Uribarry (*)

Hay historias que no sé cómo comenzarlas, si por el pasado o presente.

Hay almas que llegan a romper patrones, seres con luz propia, uno de esos seres es María…

Y para explicarles y recorriendo el pasado para reconstruir la historia, que de eso se trata esta página, me traslado a los años 60 cuando Don Jacobo Becerra y doña Estelina del Carmen Gómez se instalaron con 5 de sus hijos en Luis Beltrán, precisamente en el predio del colegio Sagrado Corazón de Jesús, la Iglesia de los salesianos. Don Jacobo llegó a un acuerdo con el padre Pegoraro para trabajar y poder darle educación a sus hijos, la única herencia que les podía dejar decía. De hecho todos terminaron la secundaria y algunos siguieron estudios terciarios y universitarios. Llegaron con 5 hijos y ya instalados y siendo bodeguero se convirtieron en padres de 5 hijos más, beltranenses, entre ellos Pedro Antonio, padre de María Becerra.

Don Jacobo era un hombre de pocas palabras y mucho trabajo, honesto y muy creyente, legado que le dejó a Pedro, sobretodo pocas palabras, pero mucho sentimiento. Patrón que llegó a romper María, ella habla y se expresa con la facilidad y espontaneidad que canta y transmite.

Los Becerra siempre fueron cercanos a la música, tocaban la guitarra de oído, cantaban e inclusive Pedro Antonio tocaba la zampoña en un grupo en el centro de Río Negro. Según me contaron la abuela de Doña Carmen, que la crió, era contratada como llorona en los velorios y tocaba la guitarra para los angelitos que eran los niños.

Otro Patrón que llegó para romper María, que la música deje de ser un pasatiempo casi privado para ser compartido por millones de personas y revelar el talento.

Los varones de la familia Becerra tienen ojos verdes, como las arboledas del Valle Medio, las alamedas de Beltrán, las mujeres siempre le reclamaron a Doña Carmen el detalle. María puede pasear esos mismos ojos verdes por el mundo, y conectar el corazón con su público que con la misma fuerza de los ríos que nos rodean, contiene sangre beltranense.

Don Jacobo Becerra era el bodeguero de los salesianos, elaboración, mantenimiento y cuidado de los vinos que se vendían y eran reconocidos, pero su corazón no lo acompañaba, y un día dejó de latir para siempre a los 62 años, en febrero de 1975, mismo mes que nació María, 25 años después y el mismo año que egresó Pedro de la secundaria.

Gran parte de la familia cuando Doña Carmen cumplió 80 años, entre ellos María en brazos de una prima.
Gran parte de la familia cuando Doña Carmen cumplió 80 años, entre ellos María en brazos de una prima.

 

Pedro amaba la gimnasia artística y quería ser profesor de educación Física, algunos lo recuerdan y cuentan que se destacaba en competencias y en las muestras de fin de curso. Los curas tenían cajón de salto, potro con arzones, paralelas, y canchas de diferentes disciplinas que deleitaban a Pedro, pero lo convencieron que tenía capacidad para una carrera universitaria y eligió ser cardiólogo, inspirado por el Doctor Lizasuain, su profesor de biología.

María puede pasear esos mismos ojos verdes por el mundo, y conectar el corazón con su público que con la misma fuerza de los ríos que nos rodean, contiene sangre beltranense.

Posiblemente para “reparar” corazones y evitar que la gente pierda seres queridos como él a su padre. Se aventuró solo y viajó a Capital, hoy CABA, para rendir el examen de ingreso y paralelamente se inscribió en enfermería universitaria porque tenía rápida salida laboral.

Pedro formó su familia en Quilmes y llevaba a sus hijas María y Aylin a gimnasia artística porque su anhelo había quedado trunco, pero una vez más María rompió patrones y se puso firme y siguió sus sueños, ella de chiquita quería ser cantante famosa, lo manifestaba y nada lo impediría, ni las puertas que se cerraban, ni las oportunidades que pasaban de largo, ni los rechazos en casting, nada. Eso lo heredó seguramente de su padre, la tenacidad y los inamovibles objetivos, porque para Pedro nada fue fácil, tuvo que trabajar y estudiar al mismo tiempo para mantenerse, colimba de por medio, golpe militar y unas cuantas peripecias por problemas económicos llevaron a que su carrera durara 10 años, pero con una fe y voluntad inquebrantable, padre e hija lograron sus objetivos. Pedro quiso, ya recibido de cardiólogo venir a vivir a Río negro nuevamente pero no logró el traslado, y por algo ocurren las cosas…

Don Jacobo y Doña Carmen tuvieron 10 hijos:

Laurentino, María Estela, Rosa Mirta, Floris, Domingo Eusebio, Pedro Antonio, (padre de María Becerra), Delia del Carmen, Margarita, José Carlos y Sandro, el menor, Sandro que nació cuando Doña Carmen tenía 46 años y llegó para empatar los 5 varones y las 5 mujeres del clan Becerra, que sigue creciendo con nietos, bisnietos y algunos viven aquí en Valle Medio. Carlitos en Choele y Mirta en una chacra cerca de Lamarque.

Pedro fue a la escuela N° 11, los llevaba a él y su hermano el padre Pegoraro en un acoplado tirado por un tractor, caminaban 300 metros ya que vivían detrás de la bodega y se sumaban al contingente. Después siguió sus estudios en el colegio Salesiano.

El Valle Medio fue testigo de la infancia y adolescencia de los hermanos Becerra, tienen la humildad que caracteriza a la gente de buena madera y están orgullosos de sus raíces.
Algunos de los miembros de la familia participaron del video que María grabó con Los Ángeles Azules, Margarita, que actúa y es profesora de teatro, Sandro y su familia.

Sandro y yo fuimos juntos a la escuela y eso facilitó que accediera a información y pueda contactarme con Pedro y María Becerra -que estaba en Los Ángeles- que con buena predisposición, amabilidad y humildad colaboraron para que yo pueda reconstruir una historia más de nuestro pueblo y pueda contárselas a ustedes.

Pedro Becerra en el centro y a su isquierda Gary Becerra
Pedro Becerra en el centro y a su izquierda Gary Becerra

 

Ellos son de perfil bajo, el éxito de “La nena de Argentina” como la llaman a María, es una clara muestra de romper patrones, no sólo hizo realidad sus sueños, llegó más allá y llevó la música, los ojos verdes, y su corazón a recorrer el mundo, indudablemente respaldada por sus padres Pedro Becerra e Irene Aletti, que permitieron que sea ella misma y sus hermanos que acompañaron el proceso, 2 mayores (Geraldine y Juan) y una menor (Aylín) y de la mano de su representante.

Hay generaciones que siguen esta página de reconstruir la Historia de Luis Beltrán que no conocen muy bien a María Becerra, particularmente los que me conocen saben que me encanta la música actual y siempre tuve una energía especial con ella, cuando sacó el tema “HIGH” les pedí a mis hijas que me lo bajaran al pendrive del auto, sin tener idea quien era María, siempre escuchaba su música y superó mis expectativas a medida que pasaba el tiempo.

Pero la verdad, debo confesar, que a lo largo de mi trayectoria en medios he conocido cientos de famosos pero ninguno que con esa edad y tanta fama sea tan auténtico, maduro, comprometido con su historia y responsable, la admiro y cuando me enteré que era hija de un beltranense me pareció injusto no contarles, no honrar a sus abuelos, a su padre y tíos y compartir con todos ustedes la historia.

María acaba de formar parte del soundtrack de la nueva película de Rápido y Furioso, pisó la alfombra roja de los Latin Grammy 2023 en Sevilla, España. Premios Gardel 2023,
María Becerra cantó en los tradicionales festejos de Times Square en Nueva York, cantó con Enrique Iglesias, Los Ángeles azules, Prince Royce, Pablo Almorán, Reik, Miranda, J Balvin, Nicki Nicol, Tini, Natti Natasha, Rusherking, Cazzu, FMK, Zion & Lennox, Ráfaga, Chencho Corleone, Ovy On The Drums y muchísimo más.

María Becerra cuenta con 12.731.478 oyentes mensuales en Spotify, convirtiéndose en la artista femenina argentina más escuchada de la plataforma digital, tiene talento, y nos representa en el mundo, hoy es una estrella reconocida y aplaudida. Y la llaman “La nena de Argentina”. Yo me atrevo a llamarla “nuestra nena” también, ya que ha caminado nuestro suelo, ha recorrido las bardas de Choele Choel, Lamarque, estuvo en San Antonio Oeste y Las Grutas y recuerda con cariño todos los rincones rionegrinos que conoce, y principalmente es hija de un beltranense que sin dudas junto a su esposa contribuyeron para que María Becerra sea el ser humano que es, porque todo puede esfumarse menos la esencia de las personas y la luz con las que algunas almas acarician a otras almas.


Gracias Sandro, gracias Pedro, gracias María Becerra, gracias!

(*) Creadora de la fanpage de Facebook "Reconstruyendo la historia de Luis Beltrán"

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