28/11/2024

La historia de superación de Margarita: de la chacra a la escuela a sus 71 años

Una mujer que rompe barreras y demuestra que nunca es tarde para aprender

La vida de Margarita es un ejemplo de superación y determinación. A los 71 años, decidió dejar atrás una vida dedicada al trabajo en las chacras y criar a sus 7 hijos para comenzar a estudiar en la escuela de adultos. Su historia es un testimonio de que nunca es tarde para aprender y que la edad no es un obstáculo para perseguir tus sueños.

Leer también: Historias de superación en Escuelas Nocturnas del Valle Medio

Margarita creció en un entorno difícil, donde tuvo que trabajar desde muy joven en las chacras junto a sus hermanos y padres. La pérdida de su madre en la adolescencia la obligó a cuidar a sus hermanos y a trabajar aún más. A pesar de todo, nunca perdió la esperanza de aprender y mejorar su vida.

"Hoy me siento realizada porque mis hijos sí pudieron asistir a la escuela, y muchos de ellos son profesionales" explicó con orgullo. 

Después de criar a sus hijos y perder a su esposo, Margarita decidió que era hora de hacer algo por ella misma. Con el apoyo de sus hijos, se inscribió en la escuela de adultos N° 16 y comenzó a aprender a leer y escribir.

 "El primer día, sentía nervios como todo alumno en su primer día de clases, pero los nervios se empezaron a ir cuando comencé a conocer a mis compañeros".

La experiencia de Margarita en la escuela ha sido transformadora. Ha encontrado un sentido de pertenencia y ha descubierto que la edad no es un obstáculo para aprender. Sus maestros y compañeros la han apoyado y alentado en cada paso del camino: "Lo más importante es el cariño de cada uno de los maestros, que, con su paciencia y profesionalismo, fueron ayudándonos a todos".

Concurrir a la escuela le dio mucha independencia y autosuficiencia. Trámites en los que habitualmente requería ayuda como ir al banco o a la farmacia, ahora los realiza sola. "Me siento orgullosa y se que les estoy dejando un mensaje muy bueno a mis nietos y a mis hijos que me acompañan en este recorrido".

Margarita es un ejemplo inspirador de que nunca es tarde para cambiar tu vida y perseguir tus sueños. Su historia es un recordatorio de que la educación es un derecho fundamental y que todos merecemos la oportunidad de aprender y crecer.

"Yo les digo a todos aquellos que no pudieron aprender a leer que lo hagan y se animen", dice Margarita. "No hay que sentir vergüenza ni nada de eso. La edad no impide a nadie poder aprender. Es algo muy lindo y hoy lo disfruto más que nunca" concluyó.