31/05/2025

Bibiana Sepúlveda se pronunció tras ser apartada de la dirección del CET Nº 29: “Tengo la conciencia tranquila”

La histórica directora de la Escuela Agrotécnica de Luis Beltrán publicó una carta abierta en la que cuestiona la medida, defiende su accionar y pide justicia. “No hubo beneficio personal ni ocultamiento. Solo trabajo”, expresó.

En una carta abierta dirigida a la comunidad, la docente y exdirectora del CET Nº 29 de Luis Beltrán, Bibiana Sepúlveda, se expresó públicamente por primera vez tras ser separada de su cargo en medio de cuestionamientos sobre el uso de fondos institucionales.

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La educadora, con décadas de trayectoria y reconocida por su compromiso con la escuela agrotécnica, manifestó su dolor y desacuerdo con la medida adoptada a solo dos años de alcanzar su jubilación:

“Hoy, a tan solo dos años de acceder a mi jubilación, me encuentro separada de mi cargo a raíz de una decisión que me duele y que considero injusta”, escribió.

Sepúlveda explicó que los fondos en cuestión fueron utilizados para cubrir necesidades urgentes del día a día escolar, particularmente vinculadas al cuidado de los animales y el funcionamiento de los talleres productivos, pilares del proyecto pedagógico de la institución.

“En una escuela agraria como la nuestra (…) muchas veces las decisiones deben tomarse con celeridad, buscando sostener el funcionamiento integral de la institución”, sostuvo.

Lejos de evadir responsabilidades, la exdirectora asumió sus decisiones desde la transparencia:

“No me excuso. No niego lo que hice. Lo asumo desde la honestidad. Y estoy dispuesta a dar todas las explicaciones que se consideren necesarias, porque tengo la conciencia absolutamente tranquila”.

Aseguró además que no existió beneficio personal ni ocultamiento, y destacó que su accionar se dio siempre en función del sostenimiento del proyecto educativo.

En otro pasaje de la carta, Sepúlveda recordó su desempeño profesional calificado como “sobresaliente” por las autoridades supervisoras, y apeló al respeto y acompañamiento de quienes han compartido con ella el trabajo cotidiano:

“Más allá de los papeles, me sostiene la mirada de mis estudiantes, el respeto de mis compañeros, el afecto de las familias que saben cómo he caminado cada día por estos pasillos”.

Finalmente, pidió que su voz sea escuchada y el contexto valorado antes de emitir juicios:

“No pido privilegios, solo pido justicia (…) Creo, sinceramente, que en educación, eso también debe tenerse en cuenta”.

La carta cierra con un llamado a seguir creyendo en una escuela pública digna, justa y comprometida, y con un mensaje de apertura al diálogo:

“No tengo nada que ocultar. Estoy abierta al diálogo”.

La difusión de la carta generó múltiples reacciones en redes sociales y entre integrantes de la comunidad educativa, quienes ya comenzaron a manifestar públicamente su apoyo y respeto.