LA MÍTICA ESTANCIA

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15/06/2025

Misterios de Negro Muerto: la historia del joven brasileño que tuvo un trágico final

Según testimonios recogidos a lo largo del tiempo, el nombre del paraje provendría de una oscura y trágica historia protagonizada por un joven brasileño.
(Fotos: gentileza Rossana Castillo)
(Fotos: gentileza Rossana Castillo)

La mítica estancia del valle de Negro Muerto carga con una infinidad de historias que se transmiten pacientemente de generación en generación. Este lugar en el Valle Medio ha sido testigo de leyendas que invitan a adentrarse en el misterio. Su historia se remonta a principios del siglo XX. Su nombre Negro Muerto tiene un origen más antiguo y está vinculado a una leyenda local. 

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Las historias que nutren la vida de Negro Muerto son tan impactantes como antiguas. Según testimonios recogidos a lo largo del tiempo, el nombre del paraje provendría de una oscura y trágica historia protagonizada por un joven brasileño, cuya identidad nunca fue registrada, y que era buscado por la Justicia.

En su huida, el joven llegó a la estancia y comenzó a trabajar como peón. Sin embargo, una noche marcada por el exceso de alcohol y fuertes discusiones, fue asesinado por otro trabajador. Al día siguiente, la policía del territorio se hizo presente y, tras confirmar el hecho, decidió enterrarlo en el pequeño cementerio del lugar. Sin embargo, algunas versiones sostienen que fue la misma policía la que lo ejecutó, sellando para siempre el misterio en torno a su muerte.

A partir de ese episodio, comenzaron a surgir relatos que hasta hoy no encuentran explicación. Quienes han vivido en la estancia aseguran haber sido testigos de situaciones inexplicables.

Marta Pacheco, quien vivió allí durante su infancia, recordó en alguna oportunidad para 7 en Punto un hecho particular. Su entonces novio contaba que era común ver luces que se desplazaban entre los alambrados. Una noche en la que habían ido a cazar, decidieron descansar en un viejo galpón porque ya era muy tarde. En un momento que ella asegura no podrá olvidar jamás, vieron la figura de un hombre alto, de tez oscura, con sombrero negro y botas hasta las rodillas. Los miró fijamente y luego se perdió entre las sombras.

Los faroles a kerosene, que momentos antes se habían apagado, volvieron a encenderse por sí solos. Entonces, la figura reapareció, caminó hacia el galpón y, tras mirarlos una vez más, se desvaneció en la oscuridad.

En este recorrido de relatos increíbles también destaca una escena repetida por muchos: velas que, aun después de ser apagadas con saliva, se volvían a encender como si dieran la bienvenida al “Negro Muerto”.

Algunas noches, los caballos en los corrales relinchaban desesperados, se mordían entre ellos y corrían sin parar. En el centro del corral quedaba un círculo intacto, iluminado por una luz móvil que los animales evitaban pisar durante días.

Los misterios forman parte esencial de la estancia. Para quienes vivieron allí, no son meras leyendas: son historias tan reales como cualquier otra, y cobran vida cada vez que los faroles vuelven a iluminar el pasado.