03/07/2025

Desde hace 25 años pedalea por fe: la emotiva historia detrás de la peregrinación de un ciclista de Viedma a Chimpay

La primera vez lo hizo solo, cumpliendo una promesa. En 1997, le detectaron un tumor en la médula y debieron operarlo de urgencia. Hoy son 40 las personas que harán la bici peregrinación.

Desde hace 25 años, Silvio Manquelef recorre en bicicleta el trayecto que une Viedma con Chimpay, empujado por un motivo muy especial. “Es por fe”, aclara antes de comenzar la charla con 7 en Punto. Este año, serán 40 las personas que lo acompañarán en la peregrinación para encontrarse con el beato mapuche Ceferino Namuncurá.

Lee también:Provincia avanzó con categorización de hospedajes turísticos en Valle Medio

La primera vez lo hizo solo, cumpliendo una promesa. En 1997, le detectaron un tumor en la médula y debieron operarlo de urgencia. El 15 de diciembre le informaron que la intervención debía realizarse después de las Fiestas. La operación finalmente tuvo lugar el 7 de enero, cuando ya casi no podía moverse.

Silvio practicaba canotaje y, si bien conocía el paso por Chimpay, nunca se había detenido. Fue un amigo quien lo llevó al santuario de Ceferino antes de una competencia. “Tenía dolor en la cintura, así que entré y le pedí. Justo el padre estaba buscando una plaqueta que, curiosamente, encontré al salir”, recuerda. Tras la carrera, el dolor aumentó. Al regresar a Viedma y hacerse una resonancia, llegó el diagnóstico.

La operación duró siete horas. El médico le confesó a su entonces pareja que no podía asegurar si Silvio volvería a caminar. La noticia fue un golpe duro: además de remar, Silvio jugaba al fútbol. 

Sin embargo, su recuperación fue muy buena. Primero recuperó la movilidad de la pierna izquierda. Aunque la historia no terminó allí: en mayo de 1998, mientras iba a pescar en moto, sufrió un accidente que le provocó una fractura de tibia y peroné. Pese a todo, Silvio volvió a subirse a la bicicleta. Lo hizo para agradecerle a Ceferino, y desde entonces repite la travesía cada año.

Al principio iba solo, luego se sumaron amigos y hoy son una caravana de 40 personas. El primer tramo es de Viedma a General Conesa. Salen el viernes 29 de agosto a las 8 y llegan cerca de las 17, haciendo paradas en las escuelas rurales de Monte Bagual y Colonia Frías, donde entregan donaciones y comparten desayunos con los chicos.

El sábado pedalean desde Conesa hasta Luis Beltrán, y el domingo llegan a Chimpay cerca del mediodía.

Uno de los momentos más emotivos ocurre en Luis Beltrán, donde quienes lo desean comparten por qué hacen la peregrinación. “Muchas veces es un mar de lágrimas, pero muy lindo. Yo siempre agradezco”, cuenta Silvio, quien actualmente sufre una enfermedad en la columna y no está seguro de poder hacer todo el recorrido: “Ando medio rengo, pero bien”, dice entre risas.

A pesar de las dificultades, Silvio mantiene viva esta tradición cargada de fe y emoción. Reconoce que la responsabilidad es mucha y no sabe si alguien tomará la posta en el futuro. La organización no admite demoras: todo debe salir según lo planeado.

En estos 25 años, Silvio ha reunido muchas historias de milagros vinculados a Ceferino. Recuerda especialmente el caso de una amiga que no podía quedar embarazada. Su esposo fue solo al santuario; ella quedó embarazada pero perdió el bebé a los tres meses. Al año siguiente fueron juntos, y esta vez el embarazo llegó a término. “Hoy Ceferino tiene 9 años”, cuenta sonriente.