15/09/2025

En el día del productor lanero, la cabaña “Mi gaucho” se destaca como la única ovina del Valle Medio

La historia de la Cabaña “Mi Gaucho”, un emprendimiento con 15 años de trayectoria que apuesta a la genética, la calidad y la pasión por la producción ovina.

En el marco de la celebración del Día del Productor Lanero, la Cabaña "Mi Gaucho" se convierte en un ejemplo de perseverancia y compromiso con la producción ovina. Ubicada en la zona rural de La Rinconada, este emprendimiento familiar lleva adelante una actividad que, aunque poco reconocida en la región, continúa ganando espacio y prestigio gracias a la dedicación de quienes la sostienen.

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El origen de la cabaña se remonta a Pedro José Sánchez Iturrioz, conocido en la zona como “Mi gaucho”, quien heredó de su familia pampeana y de su madre vasca la pasión por las ovejas.

Su hija, Lía Sánchez, recordó para 7 en Punto un recuerdo familiar: Su abuela, al grito de: ¡A dormir!”, en las tardes de campo, juntaba a la majada que acudía al corral obediente. Una postal que aún hoy guarda la memoria familiar.

Además explicó que en 2010, con la gestión del veterinario Anselmo Peila, la cabaña recibió un lote de ovejas Corriedale puras de pedigree provenientes de la estancia La Josefina (Santa Cruz), lo que marcó un antes y un después en la producción. "Desde entonces, Mi Gaucho incorporó genética de calidad y amplió su stock con la raza Poll Merino, reconocida mundialmente por la finura de su lana". Ambas razas permiten un doble propósito: lana y carne.

A lo largo de estos 15 años, la cabaña ha recibido reconocimientos en exposiciones rurales. Recientemente, en la muestra organizada por la comarca Viedma–Patagones, obtuvo premios con ejemplares de las razas Poll Merino y Corriedale, reafirmando la calidad alcanzada. Además, el espacio se abre a la comunidad educativa, recibiendo a estudiantes de la carrera de Veterinaria de la UNRN y a escuelas rurales interesadas en conocer el manejo ovino.

Hoy, bajo la conducción del ingeniero agrónomo Daniel Filocamo, yerno de Pedro, la familia continúa con la labor de sostener y mejorar la producción, enfrentando las dificultades del mercado y la falta de rentabilidad que muchas veces atraviesa el rubro. Sin embargo, la pasión, el esfuerzo y la cordialidad siguen siendo la esencia de Mi Gaucho, un emprendimiento que honra la tradición y el trabajo de los productores laneros en su día.