27/01/2026

¿Las alertas fallan o las tormentas “se corren”?: cómo funcionan los sistemas meteorológicos

En los últimos días, las alertas por tormentas fuertes generaron comentarios en redes sociales, especialmente en zonas donde no se registraron fenómenos de la intensidad anunciada. Un meteorólogo con más de 40 años de experiencia explicó cómo se emiten las alertas y qué impacto real tiene el sistema de defensa contra el granizo.
La formación de tormentas en Roca han generado sólo lluvias de poca intensidad. Foto: Tania Domenicucci (ANR)
La formación de tormentas en Roca han generado sólo lluvias de poca intensidad. Foto: Tania Domenicucci (ANR)

Las alertas meteorológicas emitidas en los últimos días generaron expectativa, preocupación y hasta malestar. En Roca, por ejemplo, no se registraron tormentas intensas ni caída de granizo como se anticipaba en las zonas más cercanas.

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La situación derivó en numerosos comentarios un tanto críticos en redes sociales: por un lado, hacia el sistema de alertas meteorológicas y, por otro, hacia los productores de la región, a quienes algunos usuarios señalaron de “correr las tormentas” mediante los sistemas de defensa contra el granizo.

Para aclarar estos puntos, ANRoca dialogó con Rodolfo Merlino, meteorólogo con más de 40 años de trayectoria en el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), quien explicó cómo funcionan las alertas y qué efectos reales tiene el accionar de los productores del Alto Valle.

Dos tipos de alertas y distintos tiempos

Según explicó Merlino, el SMN trabaja con dos sistemas de alertas. El primero es el que se emite con varias horas de anticipación y se elabora por departamentos, lo que explica que en los mapas las zonas aparezcan delimitadas con líneas rectas.

El sistema de alerta temprana
El sistema de alerta temprana

“En ese sistema se utilizan los colores amarillo, naranja o rojo, de acuerdo a la intensidad prevista del fenómeno”, señaló. El color amarillo indica la posibilidad de eventos meteorológicos dentro de parámetros normales; el naranja, fenómenos por encima de lo habitual; y el rojo, situaciones muy severas.

El segundo sistema es la alerta de corto plazo, que se emite cuando el fenómeno está a punto de ocurrir o ya se está desarrollando. En esos casos, se marcan sectores más puntuales, también con líneas rectas, por donde avanzan tormentas con nubes del tipo cumulonimbus, capaces de generar granizo, lluvias intensas y actividad eléctrica.

Tipo de alerta a corto plazo
Tipo de alerta a corto plazo

“En la última alerta, por ejemplo, el Alto Valle no estaba incluido en el sistema anticipado, sino que la tormenta pasó por arriba. Después se activó la alerta de último momento en sectores específicos por donde efectivamente se desplazó la tormenta”, explicó.

La última alerta que fue emitida
La última alerta que fue emitida 

Además, remarcó que las alertas pueden modificarse sobre la marcha: se pueden excluir departamentos donde el fenómeno pierde intensidad o sumar otros donde se refuerza. Merlino también detalló qué conducta se espera ante cada nivel de alerta.

Amarilla: informarse y seguir la evolución del fenómeno.

Naranja: realizar un seguimiento más atento y tomar precauciones.

Roja: permanecer en el lugar, no desplazarse y esperar a que el evento pase.

“En una alerta roja puede haber granizo de gran tamaño, lluvias muy intensas, anegamientos y riesgos tanto para peatones como para vehículos. En ese caso, lo mejor es quedarse quieto y resguardado”, enfatizó.

El rol de los productores y el granizo

Respecto a uno de los puntos más debatidos en redes sociales, Merlino fue claro: el sistema de defensa contra el granizo no evita la lluvia ni ‘corre’ las tormentas.

Los productores utilizan bombas de estruendo que generan una onda expansiva en altura, con el objetivo de afectar el desarrollo vertical de las nubes cumulonimbus. Estas nubes, cuando crecen mucho en altura, favorecen la formación de granizo debido a las bajas temperaturas y a las corrientes ascendentes que hacen que las partículas de hielo suban y bajen, aumentando su tamaño.

La explosión no elimina la nube. Lo que hace es reducir la probabilidad de que siga creciendo en altura y, por lo tanto, disminuir la posibilidad de granizo grande”, explicó.

La base de la nube permanece cargada de humedad, por lo que si tiene que llover, va a llover igual. “No se desarma la nube por completo, solo se intenta evitar el daño que provoca el granizo en la producción”, aclaró.

En un contexto donde las alertas meteorológicas se difunden rápidamente y generan impacto inmediato, Merlino subrayó la importancia de comprender cómo funcionan estos sistemas y de no interpretar su alcance de manera literal.

Que una alerta esté vigente no implica que el fenómeno afecte de igual manera a todas las localidades incluidas, ni que su ausencia garantice buen tiempo. Se trata, en definitiva, de herramientas de prevención que buscan reducir riesgos y permitir que la población esté informada.