HISTORIA DE ESFUERZO Y SUPERACIÓN

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04/03/2026

Ezequiel Fagotti Laraia, el tenista de Cipolletti que construye su sueño a puro trabajo

Tiene 24 años, se formó en el Cipolletti y hoy persigue su lugar en el circuito profesional. Entre sacrificios, viajes y constancia, construye su camino con una convicción clara: “Mi talento es trabajar”.
Ezequiel Fagotti, tenista cipoleño de 24 años, construye su carrera profesional con esfuerzo, disciplina y el objetivo de llegar al circuito internacional.
Ezequiel Fagotti, tenista cipoleño de 24 años, construye su carrera profesional con esfuerzo, disciplina y el objetivo de llegar al circuito internacional.

La historia de Ezequiel Fagotti Laraia no empieza en grandes estadios ni en torneos internacionales, sino en Cipolletti, donde dio sus primeros golpes de raqueta siendo apenas un niño. A los 3 o 4 años ya estaba en una cancha, guiado por su tío, profesor de tenis, y desde entonces nunca se alejó del deporte.

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Criado en la ciudad rionegrina, combinó durante años el tenis con el fútbol, hasta que tuvo que tomar una decisión. Eligió la raqueta. Y con esa elección comenzó un camino que, con el tiempo, estaría marcado por el esfuerzo, la disciplina y la perseverancia.

Durante su etapa formativa entrenó en el Club Cipolletti y luego en La Chacra Tenis, bajo la conducción de Sebastián Carro, su primer entrenador de alto rendimiento. Sus días en la adolescencia eran exigentes: colegio hasta la tarde, gimnasio y luego horas de entrenamiento. Incluso, el tenis condicionaba su vida escolar: “Si me llevaba materias, no me dejaban jugar”, recuerda.

Los resultados no llegaron de inmediato. En sus primeros años en la categoría Sub 14, las derrotas en primeras rondas eran frecuentes. Sin embargo, lejos de frustrarse, eligió insistir. “Hoy lo veo y me agradezco haber sido perseverante y haber seguido”, reflexiona.

Con el tiempo, el crecimiento fue evidente. En Sub 16 ganó el Master regional y se metió entre los 20 mejores del país. Más adelante, en Sub 18, alcanzó el puesto 9 del ranking nacional, consolidando su evolución tanto física como tenística.

En 2019, con apenas 17 años, tomó una decisión clave: dejar su ciudad y mudarse a Buenos Aires para apostar de lleno al profesionalismo. El cambio fue total. Comenzó a entrenar en academias de alto nivel, con doble turno y una exigencia completamente distinta. “Fue un cambio abismal”, asegura.

El salto al circuito profesional no fue sencillo. La adaptación a la intensidad y al nivel de competencia demandó tiempo, pero Ezequiel se mantuvo firme. Incluso durante la pandemia, cuando regresó a Cipolletti, no dejó de entrenar: practicaba en el patio de su casa, con un colchón contra la pared, mientras analizaba a jugadores como Nalbandian o Podoroska para mejorar su revés.

Ese golpe, que durante años fue una debilidad, se transformó en un símbolo de su mentalidad. “No la podía meter en la cancha, pero seguí intentando hasta mejorarlo”, cuenta.

En los últimos años, su carrera tomó impulso con experiencias internacionales. Jugó interclubes en Italia, Francia y Alemania, donde sumó ascensos, finales y títulos. En 2024, por ejemplo, ganó un torneo en París y alcanzó varias finales, consolidando su nivel competitivo.

Hoy, con puntos en el ranking ITF y enfocado en sumar experiencia en torneos Futures, tiene objetivos claros para 2026: competir en Europa, ganar ritmo y meterse entre los mejores 1000 del mundo.

LAS DIFICULTADES ECONÓMICAS

El camino, sin embargo, no está exento de dificultades. El aspecto económico es uno de los mayores desafíos. “Mi principal sostén es mi familia, pero se hace cuesta arriba”, admite, mientras busca sponsors que le permitan competir con mayor continuidad en el circuito internacional.

A pesar de la distancia y el esfuerzo constante, su motivación sigue intacta. “Ser tenista es trabajar los 365 días, pero no lo veo como un sacrificio, sino como un esfuerzo que disfruto”, afirma.

Detrás de cada viaje, cada entrenamiento y cada partido, hay una convicción profunda: demostrar que el trabajo puede llevarlo lejos. “Quiero demostrarme a mí mismo que puedo lograr lo que quiero. Mi talento es trabajar”, resume.

Con la mirada puesta en el futuro, Fagotti se proyecta ambicioso: sueña con meterse entre los 300 mejores del mundo y, sobre todo, dejar su huella. “Me encantaría hacer historia y representar a Cipolletti. Ser el primer cipoleño desde el 2008 en estar entre los mejores 500”, dice.

Mientras tanto, cada día vuelve a empezar desde el mismo lugar: la constancia. Porque su carrera, como su historia, se construye punto a punto.

Ezequiel Fagotti Laraia, el tenista de Cipolletti que construye su sueño a puro trabajo
Ezequiel Fagotti Laraia, el tenista de Cipolletti que construye su sueño a puro trabajo
Ezequiel Fagotti Laraia, el tenista de Cipolletti que construye su sueño a puro trabajo
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