Semana Mundial contra la Rabia: por qué una mordedura en la vía pública debe activar un protocolo inmediato

El veterinario y docente de la UNRN Marcelo Aníbal Álvarez explicó cómo se transmite la enfermedad, cuáles son sus principales síntomas y qué hacer ante una mordedura de un perro o gato desconocido. También alertó sobre los casos vinculados a animales silvestres.

29 septiembre, 2026

En la semana mundial contra la rabia, el veterinario y docente de la carrera de Veterinaria de la Universidad Nacional de Río Negro, Marcelo Álvarez, explicó en exclusiva para 7 en Punto que la rabia es una enfermedad viral altamente letal que puede afectar a todos los mamíferos, incluido el ser humano.

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“La rabia es una enfermedad producida por un virus que se transmite a través de la saliva de los animales infectados y que muerden y causan una herida en otros”, explicó.

“Todos los mamíferos de sangre caliente podemos sufrir de rabia y el hombre, al ser uno, está expuesto”, agregó.

Marcelo remarcó: “Es una enfermedad altamente letal. Una vez que comienzan los signos, la muerte ocurre en el término de una semana”, señaló.

Sin embargo, existe un período entre la mordedura y la aparición de los primeros síntomas que puede ser muy variable. “Entre una semana y ocho meses”, explicó.

Por este motivo, consideró fundamental que cualquier persona que sea mordida por un perro o gato cuyo estado sanitario se desconoce consulte y denuncie el hecho. “Es muy importante que todo accidente por mordedura en la vía pública, donde se desconoce el estado inmunológico del perro o gato mordedor, sea denunciado y tratado como corresponde porque se puede prevenir a través de las vacunas”, sostuvo.

“Una vez que alguien es mordido, comienza un tratamiento preventivo de vacunación, en donde tenemos por lo menos una semana de tiempo como mínimo para poder interceptar al virus”, añadió.

Cambios de conducta y síntomas

El veterinario explicó que uno de los primeros indicios puede ser un cambio marcado en el comportamiento habitual del animal.

“Una vez que el virus ingresa al organismo, sea de perros, sea de personas, lo que primero ocurre es que hay un cambio en la conducta del paciente”, describió.

“Aquellos pacientes que son amistosos, amigables, se vuelven agresivos y viceversa. Por ahí, aquellos pacientes que son de temperamento, que gruñen, se vuelven más dóciles. Es un cambio bastante notorio el de la conducta”, detalló.

Luego aparece la denominada etapa furiosa de la enfermedad. “Dos a cuatro días después comienza la parte más conocida de la rabia, que es la etapa furiosa, en donde los animales o personas están irritables, agresivos, les molesta la luz, tienen hipersensibilidad a los sonidos y puede ser que incluso parezca que ven cosas imaginarias”, explicó.

“Es el momento de mayor peligro, porque al estar infectados y agresivos, es cuando mayor probabilidad tienen de morder”, advirtió.

Después de esa etapa comienza la fase denominada muda o paralítica. “Luego de esta fase furiosa o psicótica, le sigue otra, que es la que se llama muda o paralítica, donde el paciente comienza a sufrir una parálisis de sus miembros, se desplaza con dificultad o no puede desplazarse”, indicó.

También aparecen dificultades para tragar y una importante salivación. “Sufre parálisis en los músculos de la masticación, comienzan a salivar o a generar mucha espuma, con incapacidad para tragar”, señaló.

Álvarez aclaró que, aunque el animal parezca incapaz de cerrar la mandíbula, continúa siendo contagioso. “A pesar de que parezca que no pueden cerrar la mandíbula, siguen eliminando virus a través de esa saliva y siguen siendo igual de contagiosos”, explicó.

“Por esa parálisis también de las cuerdas vocales parecen afónicos y posteriormente, de esa fase que dura dos a cuatro días, sobreviene la muerte”, agregó. “Esto pasa en los animales y en las personas”, remarcó.

Qué hacer ante una mordedura

Ante la mordedura de un perro o gato desconocido, Álvarez señaló que se deben activar los protocolos correspondientes y evitar minimizar el episodio.

“Ante un perro o gato desconocido que muerda, hay que activar los protocolos contra rabia”, sostuvo.

El especialista explicó que los animales pueden continuar eliminando el virus antes de que aparezcan los signos clínicos. “Los animales pueden eliminar el virus rábico 14 días antes de manifestar los signos”, indicó.

Por eso, cuando el animal puede ser capturado, debe permanecer bajo observación. “Se los captura y se los deja en observación en un centro de Zoonosis”, explicó.

En el caso de un perro o gato con propietario, también existen obligaciones respecto de su aislamiento. “Si el perro tiene propietarios, están obligados a dejarlos en el centro de zoonosis o a contratar los servicios de un veterinario particular y que vaya a hacer la observación rábica en el domicilio sin dejar salir a la mascota durante 10 días”, detalló.

“Es un encierro no negociable. No puede salir ni con correa, ni que se escape porque es un riesgo y un potencial peligro”, enfatizó.

“Después de esos 10 días, si el animal no presenta signos, se considera que no es rabioso y se le da el alta”, agregó.

En aquellos animales que tienen su vacunación al día, el procedimiento puede ser diferente. “Si los animales están correctamente vacunados y las vacunas no están vencidas, se omitiría todo este procedimiento, aunque se sugiere que se lo mantenga bajo observación”, explicó.

Además, recordó que una mordedura puede implicar otros riesgos sanitarios. “Además de la rabia pueden transmitir otras enfermedades y también requieren de cuidado y vigilancia”, señaló.

Los murciélagos y la circulación de la rabia

A nivel mundial, la rabia continúa representando un problema sanitario. “La rabia a nivel mundial produce 59.000 muertes de personas por año, siendo el 99% de esos casos en Asia y en África”, explicó Álvarez.

El especialista señaló que América del Sur tampoco está exenta de la circulación del virus. “Seguimos teniendo problemas de rabia canina y en humanos en algunas regiones de Bolivia y en el resto de los países limítrofes la rabia se mantiene a través de reservorios en la vida silvestre”, indicó.

En ese contexto, destacó el papel de determinadas especies como reservorios. “Los zorros y los murciélagos son portadores del virus rábico”, sostuvo.

Por eso, recomendó prestar especial atención ante determinadas situaciones. “Si uno observa murciélagos de día, que tienen incapacidad para volar o desplazarse, avise a las autoridades sanitarias locales porque entre otras enfermedades puede ser un animal portador de rabia”, explicó.

En Argentina, el último caso humano registrado se produjo en 2021, “En la provincia de Buenos Aires, donde una mujer falleció debido a que un gato que la mordió había estado con un murciélago que previamente lo había contagiado”, relató.

Álvarez también mencionó los registros de los últimos años. “Entre el 2019 y el 2024 en Argentina se reportaron 927 casos de rabia en animales. La gran mayoría en murciélagos”, señaló.

“Son números que parecen bajos, pero por la letalidad de la enfermedad es sumamente importante y obligatorio por ley la vacunación”, remarcó.

Según indicó, la vacunación permitió reducir considerablemente la circulación de la enfermedad entre animales domésticos y su transmisión a las personas.

“Hay que seguir vacunando porque gracias a la vacunación es que la transmisión entre perros-perros, gatos-gatos, y de perros/gatos a las personas bajaron notoriamente y solamente quedan estos casos aislados pero mortalmente peligrosos de la rabia a través de los murciélagos”, sostuvo.

El especialista también mencionó la situación en otros países de la región. “Brasil sigue teniendo casos de rabia en humanos, sobre todo en el norte y noreste del país y en muchos de esos casos son transmitidas por mordeduras de mono, que se las han transmitido los murciélagos”, explicó.

Finalmente, Álvarez insistió en la necesidad de mantener la vacunación y evitar el contacto con animales silvestres.

“Para mantener esta inocuidad de los animales domésticos, hay que seguir vacunando porque fue gracias a la vacunación que logramos este estado de que la rabia solo permanezca en estado silvestre”, advirtió.

Y concluyó: “Siempre hay que tener muchísima precaución con los animales silvestres que se acercan y evitar todo tipo de contacto, porque pueden ser transmisores de rabia como de otras enfermedades”.