Luis Beltrán despide a un vecino muy querido: falleció Oscar Griffiths

Oscar Roberto Griffiths falleció este viernes 30 de octubre a los 88 años. Sus restos fueron velados el sábado 31. En febrero, junto a su esposa Marina Ester Rodríguez, había compartido con 7 en Punto una conmovedora historia de amor que comenzó en la juventud y se extendió durante más de seis décadas. Hoy, aquella entrevista adquiere un significado especial y se convierte en un recuerdo entrañable de su vida.


Oscar Griffiths y Marina Rodríguez compartieron más de seis décadas de matrimonio. En febrero de 2026, ambos contaron su historia de amor a 7 en Punto, dejando un recuerdo que hoy cobra un significado especial. Fotos: gentileza.
Oscar Griffiths y Marina Rodríguez compartieron más de seis décadas de matrimonio. En febrero de 2026, ambos contaron su historia de amor a 7 en Punto, dejando un recuerdo que hoy cobra un significado especial. Fotos: gentileza.

Por Agustín García

La comunidad de Luis Beltrán atraviesa un momento de tristeza por el fallecimiento de Oscar Roberto Griffiths, un querido y reconocido vecino de la localidad que partió este viernes 30 de octubre, a los 88 años. Sus restos fueron velados durante la jornada del sábado 31, en una despedida que deja recuerdos y una historia de vida digna de ser contada.

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Hace apenas ocho meses, en febrero de este año, Oscar y su esposa, Marina Ester Rodríguez, abrieron las puertas de sus recuerdos a 7 en Punto para compartir una historia que parecía salida de otra época. En vísperas del Día de los Enamorados, el matrimonio relató cómo había construido una vida en común durante más de seis décadas, atravesando alegrías, dificultades y transformaciones, pero siempre eligiéndose mutuamente.

Aquella nota, publicada el 14 de febrero bajo el título 62 años de amor en Luis Beltrán: la historia de Oscar y Marina, un San Valentín de toda la vida, permitió conocer una faceta íntima de Oscar, más allá de su condición de vecino de toda la vida.

Su historia con Marina había comenzado mucho antes de aquel septiembre de 1963 en el que se casaron en la iglesia Salesiana de Luis Beltrán. Sus madres, Pochola y Rosalía, eran grandes amigas y solían reunirse para conversar. Mientras ellas compartían sus tardes, los jóvenes comenzaban a descubrir un sentimiento que terminaría acompañándolos durante toda una vida.

“Él llevaba en moto a su mamá a ver a la mía y mientras ellas hablaban de la vida, nosotros nos íbamos afuera a conversar”, recordaba Marina durante aquella entrevista. Después llegarían las salidas al cine, los paseos en moto, tres años de noviazgo y finalmente el matrimonio.

Juntos construyeron una familia que se convirtió en uno de sus mayores orgullos. Fueron padres de Maglio y Eric, y con los años llegaron sus nietos, Mary Ann y Dylan Elwyn, quienes ocuparon un lugar muy especial en sus vidas. “Ser abuelos nos cambió la vida”, había expresado Oscar en aquella conversación.

A lo largo de su trayectoria, Oscar trabajó en la estación del ferrocarril de Choele Choel y posteriormente en el Banco Provincia. También cumplió con el Servicio Militar en Las Lajas, desde donde mantenía vivo el vínculo con Marina a través de cartas que le escribía con frecuencia.

Quienes tuvieron la oportunidad de conocer aquella historia descubrieron también a un hombre de costumbres sencillas, que disfrutaba leer el diario, cocinar y resolver crucigramas. Marina, en cambio, encontraba sus pasatiempos en el teatro, el baile y la televisión. Eran diferentes en muchos aspectos, pero habían aprendido a complementarse.

Durante más de seis décadas recorrieron juntos distintos rincones del país, desde Ushuaia hasta La Quiaca, visitaron las Cataratas del Iguazú, los glaciares del sur y compartieron innumerables viajes a Las Grutas. Cada destino sumó recuerdos a una historia que también atravesó momentos difíciles.

Uno de ellos fue la pandemia, cuando Oscar debió permanecer internado y Marina llegó a temer por su vida. “En la pandemia la pasamos realmente mal. Lo internaron a Oscar y tuve miedo de no volver a verlo”, había confesado durante aquella entrevista de febrero.

Sin embargo, el tiempo les permitió seguir compartiendo momentos y celebrar un nuevo aniversario de casados el pasado 20 de septiembre, cuando cumplieron 63 años de matrimonio. Esa era su fecha especial, mucho más importante para ellos que el propio Día de San Valentín.

Marina había resumido el secreto de tantos años juntos con una reflexión sencilla, nacida de la experiencia: “Hay que amoldarse y aguantar. Tenemos gustos distintos, pensamos distinto en muchas cosas, pero nos conocemos tanto que discutimos y a los diez minutos estamos hablando como si nada. Nunca hubo celos ni prohibiciones”.

Hoy, aquellas palabras y los recuerdos compartidos adquieren un valor todavía más profundo.

La partida de Oscar deja un vacío en su familia, sus seres queridos y en quienes lo conocieron a lo largo de sus 88 años. Pero también deja el testimonio de una vida compartida, de un amor que resistió el paso del tiempo y de una generación que supo construir sus historias con paciencia, compromiso y compañerismo.

En febrero, Oscar y Marina nos regalaron una historia de amor para celebrar el Día de los Enamorados. Ocho meses después, aquella misma historia se convierte en una forma de recordarlo y rendirle homenaje.

Porque hay personas que se van, pero permanecen en los recuerdos, en las anécdotas familiares, en las fotografías y, sobre todo, en el corazón de quienes compartieron su camino.

Hasta siempre, Oscar. Y gracias por habernos permitido conocer un pedacito de esa hermosa historia de amor que construiste junto a Marina.

Luis Beltrán despide a un vecino muy querido: falleció Oscar Griffiths
Luis Beltrán despide a un vecino muy querido: falleció Oscar Griffiths