2026-08-20

FAUNA EXÓTICA INVASORA

El jabalí europeo ya genera pérdidas por US$1.600 millones al año y preocupa su expansión en Argentina

Introducido en Argentina para la caza deportiva, el jabalí europeo se convirtió en una de las especies exóticas invasoras más problemáticas del país.

El jabalí europeo se convirtió con el paso de los años en una de las especies exóticas invasoras de mayor expansión en Argentina. Introducido a comienzos del siglo XX con fines de caza deportiva, encontró condiciones favorables para reproducirse y extenderse por gran parte del territorio nacional.

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Según estimaciones de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA), los daños provocados por esta especie en cultivos e instalaciones agropecuarias representan pérdidas que alcanzan los 1.600 millones de dólares anuales.

Francisco Pescio, docente de la FAUBA, explicó que los primeros ejemplares fueron introducidos en La Pampa. La ausencia de depredadores naturales, sumada a su capacidad de adaptación, favoreció posteriormente su expansión hacia distintas regiones del país.

Los ejemplares adultos pueden superar los 200 kilos y suelen desplazarse en grupos numerosos conocidos como piaras, lo que incrementa su capacidad para provocar daños sobre ambientes naturales y áreas productivas.

Un problema que requiere información y coordinación

En este contexto, el INTA Balcarce puso en marcha un relevamiento destinado a productores para obtener mayor información sobre la distribución del jabalí europeo y del ciervo axis, otras de las especies exóticas que generan preocupación por sus efectos sobre la producción y los ecosistemas.

Ambas especies pueden provocar daños en cultivos, remover grandes cantidades de suelo, afectar la biodiversidad y convertirse además en potenciales transmisores de enfermedades.

Lucía Bernad, integrante del área de Recursos Naturales, explicó que actualmente la información sobre los avistamientos se encuentra dispersa y remarcó la necesidad de contar con un abordaje coordinado entre municipios, productores e instituciones científicas.

“Son especies que se mueven. El problema no es solamente de dos municipios, es de toda la región”, advirtió.

El relevamiento busca precisamente mejorar el conocimiento sobre la presencia y distribución de estas especies para avanzar hacia estrategias de manejo que contemplen la realidad de cada territorio.

Alerta sanitaria en Río Negro

A la preocupación por el impacto productivo y ambiental se suma el riesgo sanitario asociado al consumo de carne de jabalí sin los controles correspondientes.

Recientemente, se detectó Trichinella en un ejemplar de jabalí cazado en un establecimiento rural del departamento Avellaneda, en Río Negro.

El animal fue analizado en el marco de un torneo de caza realizado el 2 de agosto en Santa Rosa, mediante la técnica de Digestión Artificial, utilizada para detectar la presencia del parásito.

Las autoridades sanitarias recordaron que los animales infectados no necesariamente presentan signos visibles, por lo que la ausencia de síntomas no permite determinar si la carne es segura.

Por este motivo, cada ejemplar de jabalí debe ser analizado antes de su consumo o de ser utilizado para la elaboración de chacinados.

La expansión de esta especie plantea así un desafío que excede el daño que puede ocasionar en los campos: involucra también la conservación de la biodiversidad, la producción agropecuaria y la salud pública, por lo que especialistas remarcan la importancia de fortalecer los controles, el monitoreo y la coordinación regional.

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