Chimpay: la Misa Central puso en el centro a quienes más sufren

Ante miles de peregrinos llegados desde distintos puntos del país y de Chile, el obispo Esteban Laxague encabezó la Misa Central por el 140° aniversario del nacimiento de Ceferino Namuncurá.

30 agosto, 2026

El obispo Esteban Laxague encabezó la Misa Central por el 140° aniversario de Ceferino Namuncurá. Foto: gentileza.
El obispo Esteban Laxague encabezó la Misa Central por el 140° aniversario de Ceferino Namuncurá. Foto: gentileza.

En el marco de una jornada marcada por la fe y la presencia de miles de peregrinos, Chimpay fue escenario de la Misa Central por el 140° aniversario del nacimiento de Ceferino Namuncurá.

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La celebración reunió a personas llegadas desde distintos puntos de Río Negro, otras provincias argentinas y también desde Chile, en una jornada de encuentro y devoción en torno a la figura del Santo de la Patagonia.

Durante la homilía, el obispo Esteban Laxague puso especialmente el foco en quienes atraviesan situaciones de vulnerabilidad y pidió tener presentes a aquellos que enfrentan dificultades cotidianas.

En ese sentido, elevó una oración por quienes no tienen trabajo, los jubilados que viven con ingresos insuficientes, los enfermos y las familias atravesadas por situaciones de violencia, adicciones y endeudamiento.

También dedicó un mensaje especial a los jóvenes que viven situaciones de soledad, angustia y exclusión, además de aquellos que se encuentran atravesados por las adicciones.

El obispo llamó a no permanecer indiferentes frente a estos dolores, muchos de los cuales permanecen en silencio y requieren del acompañamiento de toda la sociedad.

UN LLAMADO AL COMPROMISO

Durante su mensaje, Laxague también planteó la necesidad de avanzar hacia una sociedad con mayor justicia, políticas públicas inteligentes, lucha contra la corrupción y una fuerte tarea de prevención, especialmente para proteger a niños y adolescentes.

Otro de los ejes de la homilía estuvo relacionado con los pueblos originarios y el reconocimiento de sus derechos.

En ese marco, llamó a preguntarse por qué continúan postergándose respuestas que permitan integrar plenamente a quienes forman parte de esta tierra y de la Argentina.

La celebración también tuvo como eje la figura de Jesús y su invitación a seguirlo, tomar la cruz y entregar la vida por los demás, especialmente por quienes más necesitan acompañamiento.

Y en ese camino volvió a aparecer el ejemplo de Ceferino Namuncurá.

“La vida es hermosa cuando uno la hace para los demás”, fue una de las frases destacadas durante la celebración.

Uno de los conceptos centrales de la homilía fue el llamado a dejar de observar la realidad desde lejos y asumir un compromiso concreto con quienes necesitan ayuda.

Laxague invitó a no vivir mirando desde el balcón, sino a caminar con los pies en la tierra, involucrarse y ser protagonistas de una sociedad más humana y solidaria.

En ese sentido, dejó una consigna que sintetizó buena parte de su mensaje y que vinculó directamente con el legado de Ceferino:

“Mirada atenta, corazón sensible, manos solidarias”.

Una invitación a mirar al que necesita, sentir el dolor del otro, tender una mano, acompañar, perdonar y ser solidarios.

En una jornada histórica para Chimpay, la celebración por el 140° aniversario de Ceferino volvió a poner en primer plano una figura cuya historia continúa convocando a miles de personas.

Y junto con la fe, dejó también una invitación concreta: no buscar ser los primeros ni vivir solamente para acumular, sino aprender a entregar parte de nuestra vida por los demás.

El mensaje de Ceferino volvió a resonar en Chimpay como un llamado a renovar la esperanza y trabajar por una sociedad con más amor, fraternidad, justicia y paz.