MARCELO AIZEN
Reconocido biólogo explica qué pasa si disminuye la cantidad de abejas en el mundo
Marcelo Aizen tiene 62 años y vive un tiempo de reconocimientos por su valioso trabajo. El investigador superior del Conicet en el Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medioambiente (Inibioma) recibió el Premio Houssay Trayectoria 2023. La distinción reconoce a investigadores que contribuyen “de manera sobresaliente en la producción de nuevos conocimientos e innovaciones tecnológicas con significativo impacto económico y social”.
Aizen se graduó en Ciencias Biológicas en la UBA en 1985 y luego continuó su recorrido académico en la Universidad de Massachusetts. Regresó en 1992 a la Argentina y sus intereses se vincularon a la biodiversidad y la conservación. Sus trabajos sobre las relaciones entre plantas y polinizadores han logrado un destacado impacto internacional.
El investigador dirige hoy el Grupo de Ecología de la Polinización (ECOPOL) que está integrado por científicos y científicas del Conicet en el Inibioma y es profesor titular del Centro Regional Universitario Bariloche de la Universidad Nacional del Comahue.
¿Qué pasa si baja la cantidad de abejas en el mundo?
Hay un mensaje falaz que dice que sin abejas en el mundo, la humanidad sobreviviría solo cuatro años por el rol que cumplen como polinizadores. Pero no solo en la reproducción de las plantas silvestres, sino en la producción de alimentos. No es que nos vamos a morir de hambre si no estuvieran las abejas. Tienen una contribución muy importante pero sobre todo en términos económicos. Existe una dependencia importante pero no es tan grande.
¿Y cuál es el verdadero problema entonces?
Se ha visto una baja en el rendimiento de algunos polinizadores. Y eso se compensa expandiendo más el área cultivada a nivel global. Esto implica destrucción del hábitat para cubrir las demandas del mercado. Es un cambio de paradigma. El problema entonces es el costo ambiental de esta agricultura.
¿Los gobiernos se interesan por el resultado de este tipo de investigaciones?
Al principio no veía conexión a nivel gubernamental o institucional. Eso cambió de golpe y me vi trabajando en un área que fue pionera en las investigaciones sobre el impacto que tiene el hombre en la destrucción del hábitat sobre la reproducción de plantas, afectando la interacción con los polinizadores, principalmente de las abejas. Cerca del 75% de los cultivos dependen en mayor o menor medida de ellos. Y entonces hubo una preocupación global por la pérdida de polinizadores en la agricultura y la producción de alimentos. El tema se convirtió en una preocupación a nivel mundial y se volvió relevante no por la problemática ambiental, sino también por la parte económica.
Además del Premio Houssay Trayectoria 2023, un año antes recibiste también el premio Michel Bergeron, otorgado por la Asociación Interciencia. Supongo que es gratificante.
También debe ser una señal de que ya me estoy poniendo viejo.
No queríamos decirlo de esa manera, pero puede ser.
Es una buena forma de envejecer, con premios. Es una palmadita en la espalda.