INNOVACIÓN

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16/06/2025

Crean una piel robótica sensible y flexible que imita el tacto humano

Se trata de un material altamente sensible, flexible y resistente.

Un equipo de científicos de las universidades de Cambridge y University College London (UCL) desarrolló una nueva “piel” robótica que podría revolucionar la interacción entre humanos y máquinas. Se trata de un material altamente sensible, flexible y resistente, que puede colocarse sobre manos robóticas como un guante, permitiéndoles percibir su entorno de manera similar al sentido del tacto humano.

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La investigación, publicada en la revista Science Robotics, destaca que la piel está compuesta por un hidrogel conductor basado en gelatina. Este material es económico, fácil de moldear y puede adaptarse a formas complejas, lo que lo hace ideal para ser aplicado en robots humanoides o prótesis.

Una nueva forma de sentir

A diferencia de otras pieles electrónicas que necesitan sensores separados para detectar presión, temperatura o daño físico, esta innovación utiliza un solo material capaz de detectar múltiples estímulos de forma simultánea. Esto se conoce como detección multimodal, y simplifica enormemente el diseño y fabricación.

“La mayoría de los sensores actuales requieren estructuras complejas y son propensos a fallos”, explicó David Hardman, de la Universidad de Cambridge. “Nuestro enfoque permite un sistema más sencillo, robusto y similar al funcionamiento de la piel humana”.

Aunque aún no iguala la sensibilidad de la piel real, esta versión robótica puede detectar distintos tipos de contacto a través de más de 860.000 microcanales en el material, permitiéndole distinguir entre un roce leve, calor, frío o incluso una herida como un corte o un pinchazo.

Inteligencia artificial con sentido del tacto

Para mejorar la precisión, los investigadores utilizaron los datos recogidos por la piel durante las pruebas para entrenar un modelo de inteligencia artificial. Así, la mano robótica puede interpretar el tipo de contacto y reaccionar de manera adecuada.

El diseño fue moldeado con forma de mano humana, y se probaron diversas configuraciones de electrodos para optimizar la respuesta sensorial.

Aplicaciones con impacto social

Además de su potencial en robótica humanoide, esta tecnología podría marcar un antes y un después en el desarrollo de prótesis más funcionales y realistas, otorgando a los usuarios una mayor conexión sensorial con su entorno.

Otras posibles aplicaciones incluyen la industria automotriz, tareas de precisión en entornos peligrosos o el uso en misiones de rescate, donde el tacto puede ser crucial para operar en zonas de difícil acceso o visibilidad limitada.

“Todavía no hemos alcanzado el nivel de la piel humana, pero creemos que esta es la tecnología más prometedora hasta la fecha”, aseguró Thomas George Thuruthel, coautor del estudio. “Es más fácil de fabricar que los sensores tradicionales y se puede calibrar utilizando el propio tacto humano, lo que abre un amplio abanico de posibilidades”.